Aaer

ENCUESTA

¿Qué medio le resulta más confiables?

PUBLICACIONES

"Satiricón"

<<volver

Fuente: "Satiricón (por ser usted $ 4)" de Ricardo Páramos. Publicado en Historia de Revistas Argentinas. Tomo IV . AAER

El martes 10 de noviembre, un aviso apaisado en el que se ve una larga fila ante un quiosco - encabezada por el propio Perón -, quien exclama: "Satiricón, Satiricón, que grande sos! ¡Sos el primer gran revistón!"- anuncia que 'Satiricón', Revista Show de la actualidad argentina y otras yerbas, ya explotó en todos los kioscos".

Con esta frase estruendosa se anuncia al público, desenfadadamente la revista show, la revista "que muestra"."Argentina, granero del mundo".

Satiricón apareció en la primavera del año 1972, primero editada por Aurea Editora, luego por Editores Asociados. Esta revista fue mensual y propuso una mezcla atractiva de humor, información y pensamiento. Un humor al estilo estadounidense con pinceladas autóctonas, con notas adultas al modo de las que salían publicadas en Penthouse y Playboy.

Una publicación que desde su comienzo "busca un lector"; su pacto de lectura se aprecia en su elección retórica y de contenidos. Un lector que se considere en principio "único" para una revista "única", que lo reconoce ya desde el precio "por ser usted $4". Este reconocimiento de la publicación con su lector convoca un "guiño" desde el enca-bezamiento de la portada, donde se encuentra lo más trivial: el precio.

Una revista que apela a un lector adulto, con inclinación a satisfacer al varón argentino ("activo" - aclararían los mentores de la revista)- pero ampliando los temas a las mujeres, eso sí, con una condición imprescindible: buen sentido del humor.

El humor es un gran tamiz para abordar las tensiones políticas y sociales que caracterizan a los años '70. Y esta característica, no es un dato menor, si se piensa que Satiricón nació en un momento de euforia, de apertura política. El país estaba politizado, y la política era entonces la actualidad caliente. Los apellidos Lanusse, Perón, Rojas, Balbín, Alsogaray, Rucci, Manrique, Abelardo Ramos, Ezequiel Martínez, Alende, ocupaban innumerables centímetros cuadrados en medios gráficos y segundos de radio y TV.

Una época muy especial en la vida de los argentinos

Y Perón volvió nomás, a pesar de las palabras de Lanusse. Durante su breve estadía se reunió con los dirigentes de casi todos los partidos políticos populares, buscando la unidad nacional. Fue así como se abrazó con anteriores adversarios, actitud muy bien vista por el pueblo. El único problema del ex presidente era que no podía presentarse como candidato, ya que el gobierno de Lanusse había, dictado un decreto por el cual ningún ciudadano que estuviera residiendo fuera de¡ país antes del 25 de agosto de 1972 estaba capacitado para postularse a la primera magistratura. Como es evidente, el decreto era una prohibición directa a Perón, que vivía en Madrid. Por ese motivo el general propuso la fórmula Héctor Cámpora - Vicente Solano Lima.

La campaña preclectoral fue muy intensa y el 11 de marzo de 1973 se llevaron a cabo las elecciones. La fórmula del FREJULI (Frente Justicialista de Liberación) obtuvo el 50% de los votos, contra el 21 % de la Unión Cívica Radical.

Una vez instalado en el poder el doctor Cámpora, se derogó el decreto mencionado y se le pidió la renuncia, pasando a ocupar ese cargo provisionalmente Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados. Luego hubo un nuevo llamado a elecciones. Cuando el gobierno interino lo hizo el 23 de septiembre de 1973, los candidatos del FREJULI, el binomio integrado por Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón, ganó por más del 61% de los votos. Así Perón inició, el 12 de octubre, su tercera presidencia.

Durante los comienzos de esa tercera presidencia de Perón se pudo hacer humor político pero, así como en sus dos gobiernos anteríores, tuvo un "censor" como Apold, esta vez la censura fue llevada a cabo por José López Rega. Por ese motivo los diarios, las revistas, el teatro, la radio y la televisión se llamaron a silencio.

El 1ero. de julio de 1974, a los 78 años de edad, murió Perón. Luego, durante el gobierno presidido por su viuda, los argentinos vivieron días aciagos con la guerrilla, la represión, los secuestros, los copamientos y el éxodo de mucha gente del ambiente cultural, apremiada por las amenazas de la Triple A, una siniestra organización enca-
bezada por José López Rega.

Durante el gobierno de Perón, tanto él como su adversario Balbín no fueron partidarios de la estatización de los canales de TV. Una vez muerto el general, mediante un decreto, las estaciones televisivas fueron intervenidas y pasaron a manos gubernamentales. Durante esta triste etapa cerró Satiricón, debido a las persecuciones políticas, las frecuentes amenazas y, finalmente la censura.

El humor político no existió, salvo en algunas publicaciones de interés general, pero en pequeñas dosis.

El nacimiento

Oskar Blotta (h) - quien adopta la K en su nombre para no tener que diferenciarse de su padre mediante la (h)-, había pergeñado la publicación como un híbrido entre un nuevo lenguaje (más zafado) y un humor renovado que remplazara el humor gastado de las revistas tradicionales del género. Con esta idea, Blotta recurrió a su padre, Carlos Blotta, alias "Blotita ", amigo de Dante Quinterno, con quién anualmente trabajaban sobre el Libro de Oro de Patoruzú. Dante Quinterno observó el trabajo de estos creativos, pero lo consideró demasiado audaz para la época y arriesgado para invertir.

La idea de Blotta era hacer una sátira de la realidad. Cuando en noviembre de 1972 apareció Satiricón estaban en el mercado Patoruzú y Tía Vicenta, y en Córdoba deslumbraba Hortensia, dirigida por Alberto Cognini. A la manera de publicaciones extranjeras como National Lampoon, Bang, Pardon o Mad, la revista criticaba la realidad desde el humor.

Si bien los deseos de hacer una revista por parte de Oskar Blotta eran muy firmes e intensos, no era la seguridad lo que caracterizó al emprendimiento. La conformación de la revista tuvo un origen bastante insólito: para comenzar la redacción funcionaba en una agencia de publicidad ya que sus editores, Oskar Blotta y Andrés Cascioli, eran creativos publicitarios. Los asesores de la dirección y la redación - Carlos Ulanovsky y Mario Mactas -, no provenían del humor sino del periodismo en general. Por otra parte, Ulanovsky y Mactas no sólo fueron una pareja creativa más, sino que fueron los mentores de la revista Satiricón junto a Oskar Blotta, Pedro Ferranteli y Andrés Cascioli. Carlos Ulanovsky y Mario Mactas encarnaron el espíritu rebelde, renovador y creativo, que Oskar Blotta supo dirigir con destino de éxito.

Así lo cuenta Andrés Cascioli -uno de los socios de la publicación junto a Oskar Blotta, Pedro Ferrantelli y Carlos Blotta -: "El primer número fue una especie de Patoruzú mejorado. No teníamos idea de lo que íbamos a hacer. Descubrimos a Ulanovsky a través de sus notas en La Opinión. El acercó a Mario Mactas. Así se fue armando el equipo."

Carlos Ulanovsky (ulita), viejo amigo de Mario Mactas (el pollo), - compañeros del secundario en el Colegio Nacional Buenos Aires -, cuando comenzó en Satiricón, se desempeñaba en La Opinión, el diario de Jacobo Timmerman, que había impuesto un nuevo estilo en el periodismo. Este diario hacía periodismo a la manera de Le Monde. Los periodistas de este diario escribían bien y no caían en frivolidades ni lugares comunes.

El otro mentor de Satiricón, Mario Mactas, trabajaba por esa época en Gente, una revista de actualidad que cultivaba un estilo frívolo, con muchas fotos y chismes de la farándula. En Gente los temas políticos no se tocaban, excepto si era necesario, y de manera superficial. El lenguaje era fresco e informal, proponía una lectura rápida y no sesuda.

También integraron la redacción de Satiricón dos señoritas que en pocos números se convertirían en personajes de la publicación: Viviana Gómez y Alicia Gallotti. Ellas se habían acercado a la revista, respondiendo a una solicitud de secretaria, pero en la lectura de sus currículos Oskar Blotta advirtió que tenían condiciones para otras tareas como el periodismo, y el tiempo le demostró que tuvo razón. Viviana Gómez manejaba con talento las cartas de lectores, mientras Gallotti se dedicaba a la búsqueda periodística, y crecía como símbolo de periodista agresiva y desprejuiciada.

Tiempo después integraron la redacción Carlos Abrevaya y Jorge Guinzburg, quienes habían producido materiales periodísticos que oportunamente habían enviado al director de la revista satírica de España: La Codorniz, Alvaro de la Iglesia. Material como el que hacían ambos en 1971 para "Pinocheando", programa que se emitía por radio Rivadavia donde se desempeñaban como libretistas y autores de frases como: "La diferencia entre el hombre y los objetos es una cuestión de perspectivas. Mientras los objetos se destacan de lejos, los hombres se empequeñecen vistos de cerca".

El Staff

Satiricón estuvo compuesta por importantes dibujantes y redactores, Carlos Duelo Cavero, Landrú, José Miguel Meredia, Flax (Lino Palacio), Leopoldo Durañona, Oski, Calol, Bróccoli, Miguel Brascó, Julio Lagos, Kalondi, Siulnas, Amengual, Sanzol, Fontanarorosa, Limura, Grondona White, Viuti, Tomás Sanz, Aldo Rivero, Perez D'Elías, Oscar Fernández, Koblo, Daniel Branca, Faruk, Oskar Blotta, Crist, César Bruto, Carlos Trillo, Dante Panzeri, Garaycochea - quien realizará en esta revista "El señor Cienfuegos"-, Jaime Poniachik, Walter Canevaro, y Carlos Biotta (Biottita). Prácticamente lo mejor del humorismo nacional.

Más tarde se incorporarían: Izquierdo Brown, Ricardo Parrota, Alejandro Dolina, Killian, Napoleón, Rafael Martínez, Ernesto Guelperín, Jorge Guinzburg, Carlos Abrevaya, Iván Cosentino, Pancho (Francisco Graells), Querol, Damonte y José Gómez Fuentes.

El mensaje

Decía el editorial del primer número: "Esta salida de Satiricón es decididamente absurda, como todo el mundo sabe. Porque -dicen- las cuestiones del país parecen estar impregnadas de una jalea de tristeza, de una pasta pegajosa, y la falta de ganas de sol o de risa se ha convertido casi en el pan de cada día. Y ése, tal vez, sea el motivo básico de que tengas en tus manos, lectora, lector, niño, anciano, cocker spaniel, el primer número de este delicioso mamotreto: las ganas de recuperar alegría o, en todo caso, las ganas de empezar a descubrir que, además de ser los mejores del mundo y los ganadores morales de todos los deportes, somos bastantes graciosos, bastantes grotescos. La cuestión sería un poco mirarse en el espejo y reírnos. Un ejercicio saludable, practicado muchas veces por los pueblos sabios."

Y agrega:

"Por otro lado nos mueve, además, una minuciosa investigación de mercado que señaló la existencia latente de cierta hambre de burla atravesada por la inteligencia, el escepticismo optimista - esa cosa rara que sí tenemos los argentinos -, y la falta de respeto por lo que es demasiado respetado... "

Ejemplo de esta falta de respeto es la promoción publicitaria del lanzamiento de la revista en donde aparece Perón caricaturizado, ubicado primero en una fila de personas que pugna por conseguir Satiricón, a quien le dice el mismo Sati (el dibujo que representa a la revista, creado por Oskar Blotta) "Correte gordito y que pase el que sigue. "


Más adelante da una explicación sobre el título elegido para la revista:

"... Por las primeras décadas del siglo, Avérchenko fue director de una revista que tomaba la realidad como es - graciosísima y trágica, todo junto- y que se llamaba Satirikón. Después, sin duda ya producida la revolución, pasó a llamarse Novi Satirikón. El pobre Avérchenko fue perseguido por la policía de los zares y por la policía bolchevique, porque en materia de no tener sentido del humor aquellos enemigas coincidían. Así sufrió torturas, cárcel, exilios. Hasta Lenin, que reconocía el talento de Avérchenko pero a quien los chistes le gustaban poco, lamentó que el humor fuera ejercido 'desde posiciones propias de un guardia blanco enajenado por la furia'. Pero para aquella época, Arkadi -prudentemente-, se había radicado en París, donde tragaba vinos nobles, olfateaba formidables mujeres, buscaba los quesos espléndidos y las noches mágicas. Nosotros somos un gajo de aquel Satirikón del ruso, que no fue ni blanco ni rojo sino de libre cabeza y de corazón abierto a la gracia de la vida... ".

El mensaje que propone Satiricón apela a un lector inteligente, que entienda a la revista como ejercicio de libertad de expresión. Un lector que produzca una apertura en su mente y se desembarace de prejuicios y miedos. Esto no es fácil si se parte de un contexto muy textualizado políticamente - una época de grandes expectativas y reacciones diversas -, y una sociedad aún cultora de un oscurantismo pacato sobre temas conflictivos como el sexo. Satiricón se mete con estos temas, con el compromiso de defender su libertad a informar, opinar y burlarse de esa realidad, en definitiva, con su derecho a expresarse.

"Somos iconoclastas", se sostiene en el nro. 3 de Satiricón, esa palabra griega, acuñada por los heréticos del siglo VIII, alude al rompimiento de las imágenes y a la falta de res-peto hacia los valores tradicionales. Toda una definición acerca de los límites de la publi-cación - inexistentes. Pero para observar esto no es necesario ocuparse de las notas periodísticas importantes, basta con observar los pies de páginas:

Trata sobre los prejuicios:

- Mucho "hombres y mujeres de mi patria" ¿ y nosotros qué? (un travesti).
Ironiza sobre la realidad política del país:
- Bienaventurados sean los pobres porque de ellos será el tercer mundo.
- Más que por una Argentina parece que estamos luchando por dos.
- Desmontar el aparato represivo va a ser una labor tortuosa. (dic. '83).
Se burla de los personajes de la actualidad:
- El perro ladra, la vaca muge, Urtiz berrea.
- Bergara Leumann se liberó: tampoco él usa corpiño.
- Cuando Horacio de Dios se corta un dedo se pone una monjita.
- ¿Quién le piso el pie a Ginamaría Hidalgo?
- Clamor popular: que le den de baja al soldado Chamamé. (feb.'74)
- Perdida esta elección Balbín quedó en La Rua. (octubre '74)
Hace honor con las enfermedades y los discapacitados:
- En el país de los ciegos el tuerto es atracción turística ...un mudo).
- La parálisis infantil es un mal menor.
- En las bandas de música de los lisiados hay más de un bastonero.
Se mofa de las instituciones:
- De la rutina castrense últimamente se abolió la posición de "Firmenich".
Se ríe de los muertos:
- Murió D'Arienzo...iChanChan!

Por supuesto, estos pies de páginas son productores de una pluralidad de sentidos, y susceptibles de ser producidos y leídos desde ángulos diferentes (ideológico, político, económico, psicológico, religioso, etc.).

Satiricón teje una inextricable red de sentidos con sus textos y no repara en las susceptibilidades del lector.

Esta postura provoca que la propuesta inicial de la revista sufra modificaciones a partir del cuarto número, originándose el alejamiento de algunos colaboradores iniciales. El sexo y la escatología ganan terreno rápidamente en las páginas de la revista, y lo que en un comienzo se insinuaba tímidamente a través de simpáticas historietas como "El sátiro virgen" de Femández Branca, o notas como la de los 1514 baños porteños encuestados por Satiricón, se convierte en la razón de ser del mensuario ("Curso libre de divulgación sexual", "La vida sexual de Patoruzú ", "Argentinos sus vicios más secretos".

Y así siguió la revista, burlándose de los protagonistas políticos, prometiendo páginas repletas de sexo, exponiendo fotos de chicas semidesnudas, en fin, esa mezcla tan temida de sexo & política sobre la que Quinterno cuyo destino ya había pronosticado; finalmente el Nro. 6 de Satiricón fue secuestrado.

Construyendo una identidad

Entre las característica gráficas más llamativas de la revistas se pueden nombrar las tapas, los pies de páginas y los dibujos.

Por las tapas

Leopoldo Durañona era el caricaturista oficial de la revista, el hacedor de las tapas, pero en el número 7, Andrés Cascioli se hizo cargo de ellas a raíz de la ausencia de Durañona. Esa tapa fue diseñada de un modo especial puesto que Cascioli, acostumbrado a la publicidad, diagramaba cada página como si fuera un aviso publicitario y los artículos se hacían muy aireados y por cierto, muy llamativos. Esa tapa tan especial fue "El sol del 25 viene asomando". El sol era Perón y una olas muy "setentistas" tapaban a un Lanusse con paraguas haciendo la V con los dedos. Desde este número el nuevo caricaturista fue el encargado de todas las tapas de todas las revistas de las que formó parte.

Dame un pie
Los pies de página fueron un detalle distintivo de la revista. En la última etapa de la misma, la mayoría de ellos pertenecían a la dupla: Guinzburg -Abrevaya (Laurel & Hardy).
Por los dibujos
Los dibujantes se expresaron con libertad y por cierto con mucha creatividad, las historias podían ser a color o en blanco y negro, ocupaban dobles páginas y página entera. Entre las más célebres historias se pueden destacar: "Momo story" por Fontanarrosa; "El Marqués de Sade" por Izquierdo Brown y Blotta; "Los viajes de Gulliverti" por Alfredo Grondona White; "Manualidades" por Aldo Rivero. Más todos los dibujos humorísticos que ilustraban las notas periodísticas, realizados por dibujantes de la talla de Lino Palacio, Oski, Landrú, Caloi, Siulnas, José Miguel Heredia y Garaycochea entre otros.

Un párrafo especial merece Sati, el dibujo que creó Oskar Blotta, corno isologo de la revista y que aparecía en todas las tapas de la revista y en su interior. Sati era una especie de cerdito con cuernos, trompa de elefante (corta) y cola de diablo.
Los Contenidos
Además de las notas que buceaban en los temas marginales como la homosexualidad o los escabrosos corno la censura, se daba una especial importancia a la política y al sexo. Estos temas obedecían a los dictados de lo que Oskar Blotta y Mario Mactas denominaron "El círculo hermético".

El círculo hermético tenía como misión desalmidonar el humor y comulgar con la libertad a ultranza, aún a costa de pagar cuentas por excesos. Esta elite superaba el hecho periodístico y encarnaba la idea "de ser la conjunción de los mejores cerebros y las almas más refinadas para crear cosas y defenderse del resto del mundo". Este
grupo de pertenencia era muy selecto, e incluía a los nombrados y a Pedro Ferrantelli, Andrés Cascioli y Carlos Ulavnosky.

Con esta concepción mística de la revista, Mactas & Ulavnosky abordaban todos los temas, sin restricciones:

  • Dejar que los hijos escriban en las paredes de la casa.
  • Hacer fumar a la madre marihuana.
  • Caminar desnudo por la casa y recibir de ese modo a los amigos.
  • No decir salud cuando alguien estornuda.
  • Conseguir Satiricón un día antes de que salga.

Eran algunas de las recetas que esta dupla proponía para ser un "Moderno de la gran siete".

También se ocupaban de otros temas como la cultura popular, con un abordaje más ensayístico. Por supuesto, con la acidez que caracterizaba a sus textos, despedazaban las verdades de la sabiduría popular: "Curiosamente, la forma en que funcionaba la sabiduría popular es con toda transparencia antipueblo, conservadora y para colmo tonta. Afirma cosas como las que siguen, todas ellas (está comprobado) falacias absolutas: si comes sandía con vino se te endurece en el estómago y te morís; todos los gordos son buenos; la mujer puede vivir perfectamente sin el sexo, pero el hombre no; para la sed no hay nada mejor que el agua con limón; el vino con soda se sube más rápido a la cabeza, una separación a tiempo salva el amor.. " etc.

El costumbrismo era la materia predilecta de Carlos Trillo y Alejandro Dolina. Se ocupaban de temas como "Las razas malditas": los colectiveros, taxistas, guardas de tren, vendedores, enfermeras, encargados de hoteles alojamiento, porteros y mozos que en algún momento de la vida ejercen un poder tiránico y tienen en sus manos
nuestra suerte. Otra nota inolvidable fue "Y a vos que te trajeron" donde Trillo y Dolina se ocupan de desarmar el ritual de los Reyes Magos: "Desde los tiempos de la niñez, uno viene asistiendo con cierto cansancio, a una infinidad de controversias acerca de un trío real que acostumbra asolar nuestras comarcas cada 6 de enero. Sobre ellos se dicen muchas cosas: que no existen, que son tres, que uno es negro, que regalan juguetes, que vienen en camello, que son los padres, que son los tíos, que vienen de Oriente, que no nos van a dejar nada si nos portamos mal, y otras estupideces. Los autores de esta nota, arriesgándonos a quedarnos sin juguetes, hemos resuelto revelar, punto por punto, la verdadera condición de los Reyes Magos, en un gesto que - aquí entre nosotros - nos honra".

Y por último, los temas sexo - sociológicos de los cuáles se ocupaban Abrevaya y Guinzburg (Masters & Jonhson) "Mano a mano con la masturbación" y "La menstruación que confirma la regla",  entre otros textos memorables.

Otras secciones que tuvieron éxito y fueron estables en la revista eran "Piolas & Pioladas (Empresariales)", "El último cola de perro" y "Estamos podridos de..., " donde "caen" sobre "personas, historias demasiado conocidas, frases hechas, mitos y mititos".

Desde el comienzo, Satiricón se ocupa en sus páginas de la política nacional, y dado el momento, Perón es el gran caricaturizado; en el Nro. 2 se publica una página que bajo el título "Elija su Perón" sugiere:

"Como prenda de paz, le proponemos elegir en plena libertad su Perón. Para ello le pedimos a cada uno de los dibujantes que suelen colaborar en esta cosa que hiciera a J.D.P dejando correr los impulsos secretos de su alma. De este modo obtuvimos esta galería de imágenes del ex presidente y ex desterrado para que usted seleccione la que más le guste. Hay perones gordos y perones flacos, perones sonrientes y perones serios, perones globo y perones prócer, perones sentados y perones parados, perones con gorra y perones descubiertos. Hay, en fin, todo tipo de perones. Lo cual tal vez no sea ninguna novedad. 0 sí. La cuestión es elegir".

Desacartonar la política no era una tarea fácil por aquella época, sin embargo Satiricón, a través de estos creativos tratamientos lo lograba.

Las cartas de los lectores: "El correo umbilical de lectores", ocupaba siempre las primeras páginas de la revista. Una sección sadomasoquista donde el lector que escribía a la revista sabía que podía ser tratado mal. La idea inicial de los dos publicitarios, Blotta y Cascioli, era hacer un Club de lectores que convocara a un grupo de pertenencia virtual, informal y exclusivo a la vez. Estas cartas muchas veces destilaban violencia y por supuesto, nada de respeto. Era el espacio en que la revista se comunicaba cara a cara con el lector. Estas cartas eran manejadas por Viviana Gómez Viviana Gómez Torpe o Thorpe -, para la revista. Las cartas seleccionadas para ser respondidas, llevaban un título que le daba la propia revista según el tenor de la misma, por ejemplo: "Copiones"; "Un poco de mimitos"; "Critiquitas"; "Lector que, además de tener una lengua muy sucia, no se identifica"; "Lector Califícador", etc.

Este tratamiento de las cartas que casi siempre hacían alusión a Satiricón, era una constante de autoreferencia que se extendía a otras secciones: el editorial y los pies de páginas:

"Satiricón es como un gato de perpleja apariencia, que un buen día deja su territorio de desperdicios y olvidos para pasarle la cola por las tripas, cariñosamente, a la realidad. No se propone renovar, pero renueva. No se propone con rigor teórico de cambio, pero sirve para cambiar. Difícil es sujetar a este gato de apariencia perpleja a lo establecido. Muy dificil...Satiricón, una propuesta, se viene ahora contando que quiere decir 'Contra toda forma de opresión', manifestación, acto de fe sin miedo y para discutir entre ustedes y nosotros. Como de costumbre, se saca el abrigo para que todos puedan verla como es."

Este tipo de editoriales en defensa de la libertad fue una marca de la revista, que tuvo su espacio más consecuente en las secciones a cargo de Mario Mactas: "córtese a pensar" y "contra toda opresión ", intentos valiosos y distintos a lo que se decía y pensaba en la época, notas que movilizaban al lector a reflexionar y pensar las cosas desde otro lugar.

Los números y el marketing

El primer número de Satiricón tiró 40.000 ejemplares y vendió algo más de la mitad (27.000 ejemplares), pero desde el segundo y en especial desde el quinto, cuando se publicó la excelente entrevista de Alicia Gallotti a Oscar Bonavena, la revista creció y creció hasta alcanzar una media de 250.000 ejemplares, llegando hasta un poco menos de 300.000 (280.000) ejemplares de venta dos años después, cuando ocurriría el primer cierre.

Oskar Blotta, durante el éxito y la vigencia de Satiricón, editó además algunos suplementos especiales, entre ellos: Humor Chancho y Humor Negro, con gran suceso en el público. También la Dirección había ideado la suscripción no sólo para los fanáticos de la revista en el país, sino también para aquellos argentinos que se hallaban en el exterior -emigrados y exiliados que caracterizaban al país por aquella época-: " y meta darse manija, y esperar la carta de la vieja, y llorar con Gardel. Basta. Tu madre patria también te da el consuelo de poder reír. Satiricón, la bomba que explotó en Buenos Aires durante su ausencia ... Si querés te mandamos un ejemplar, sin compromiso. Después que la leas vos solo te vas a suscribir. Y vas a llorar, pero de risa".


En Septiembre de 1974, cuando la revista había llegado al Nro. 22 (280.000 ejemplares) el decreto 866, en su art. 1ro., dice que la Presidenta de la Nación Argentina: "prohibe la impresión, edición, publicación, distribución y circulación de la revista titulada Satiricón, de todos sus suplementos y de toda publicación que pretenda sustituiría en violación del decreto".

Renacer

En junio de 1974 surge una revista cuya destinataria inmediata es Satiricón, como lo evidencia la propia tapa inicial, en la que aparece el personaje representativo de dicha revista (Sati) dentro de una olla a la que se le pone la tapa; la obvia alusión lleva por título "Hoy competencia a la cacerola" y la flamante publicación ha elegido por título
Maleficón, si bien después tendrá que atenerse a suprimir la n final, convirtiéndose en Maléfico, "una revista hecha por Malvados ".

Algo de predicción tuvo Maléfico porque más allá de la poca fortuna que cosechó en la aventura editorial emprendida, Satiricón, tras la muerte del Presidente Perón, no podrá salir más debido al decreto 866 del Poder Ejecutivo.

Hacia 1975, otra vez es noticia Satiricón pese a no haber reaparecido aún, ante la presencia en los quioscos de Satirik, cuyo logotipo y títulos de tapa son fácilmente asociables con los de la revista clausurada; la nueva publicación reaparecerá con el nombre de Sátira  aunque manteniendo similares características: "¿cómo hay que                    hacer para no ser Satiricón ?, se preguntan sus editores en tapa." Mientras tanto, Chaupinela, una revista de humor político, sucesora de Satiricón, - por lo menos en muchos de los nombres que integraban su staff -, no podía llegar a los 280.000 ejemplares que vendía Satiricón, quedándose en una modesta cifra de 30.000.

Mengano había sido la otra alternativa de competencia. A diferencia de Chaupinela, que surgió luego de la primera muerte de Satiricón, Mengano había nacido coincidentemente con la desaparición de Satiricón en septiembre de 1974. Mengano salió con el slogan un tanto pedante de "La mejor revista de humor, modestamente". Su línea editorial y de redacción se había preparado durante los últimos meses de existencia de Satiricón. Mengano se llevó a los peronistas de Satiricón, entre ellos a Alejandro Dolina, que fue el único que le comunicó a Blotta su renuncia. Mengano trataba de hacer un humor más oficialista y no tan antiperonista como el de  Satiricón. Dirigida por Marcucci y editada por la Editorial de Julio Korn, Mengano salió a competirle a Satiricón que atravesaba un malestar interno por problemas de estrellatos, fotos, celos, etc. La primer tirada vendió 120.000 (menos de la mitad de Satiricón) y de allí en más cayó a un piso de 22.000 ejemplares.

Mientras en 1975 Chaupinela, dirigida por Andrés Cascioli, tocaba su fin debido al poco éxito editorial, a los demasiados juícios y las amenazas que continuamente llegaban a las oficinas de Ediciones de la Urraca, se levantaba la clausura de la revista Satiricón.

En diciembre de 1975, Satiricón vuelve a estar en los quioscos con "un reportaje apó-
crifo - revelador" en el que Oskar Blotta' cuenta toda la verdad del caso Satiricón", la
revista "tantas veces imitada, vilipendiada, temida y, finalmente, clausurada".
Veamos parte del "diálogo":

"P: Señor Blotta, ¿por qué cree que le cerraron la revista?

"B: Creer, creer, lo que se dice creer en serio, yo no creo,
"P:¿Quizá la clausura se produjo porque se burlaron de la querida de un
     personaje muy importante?
"B: Tibio, tibio...
"P: ¿O fue por aquella memorable historieta 'López Rega portero'?
"B: ¡Cruz diablo!
"P: Porque, la verdad, la verdad, ustedes se pasaban un poco, ¿no?
"B: No, yo siempre me bajé en Don Bosco.
"P: Entre nosotros, Blotta, cuénteme: ¿para quiénes trabajaban?
      ¿Quién bancaba la revista? ¿A qué ideología servían?
"B: Le pido encarecidamente que no se meta con mi vida privada...

Rolando Hanglin es entonces el jefe de redacción, y los redactores --encabezados por Jorge Guinzburg y Carlos Abrevaya -, Mario Mactas, Alicia Gallotti, Pepe Peña, Bernardo Neustadt, Oscar Bonavena, Dante Panzeri, Lois Bluc, Marla Gómez Thorpe.

En esta nueva etapa, Blotta y Mactas, que no habían sido parte de Chaupinela, eran los portadores del viejo espíritu de la publicación junto a Rolando Hanglin, que se incorporaba al Staff. Ulanovsky debió emigrar a México por las amenazas de la triple A.

En la resucitada Satiricón el humor gráfico había perdido terreno, ocupando sólo el 25% del total de la revista, pero aún quedaba lugar para nuevas firmas como la de Sixto y Angel (Rueco). Por su parte, Izquierdo Brown realiza una historieta a doble página con guión de Hanglin, a la que titulan "La Pochi". "ligera pa' los mandados".

Blotta intentó nuevas fórmulas como incorporar a famosos como autores de columnas o que Panzeri, el único colaborador que quedaba de la vieja Satiricón, para que escribiera sobre espectáculos en el "Espectaculón", donde embistió contra la pavada establecida y defendió al arte como otrora lo había hecho con el fútbol.

La segunda etapa de Satiricón, que de todos modos no encontrará  el eco masivo del período inicial, será breve, ya que el advenimiento por la fuerza del gobierno militar conocido como Proceso de Reorganización Nacional no dejará margen para continuar con la línea trazada por los editores.

 Finalmente Satiricón resucita nuevamente en noviembre de 1983, con formato más chico, "Satiricón volvió para que usted se muera de risa si es que todavía está vivo". La tercera etapa tenía a Blotta en la dirección, pero esta vez mucho más solo, sin Ulanovsky ni Mario Mactas, quienes se encontraban aún en el exterior. Blotta junto a Hanglin piloteaban esta remozada Satiricón, que contaba con la colaboración de
Guinzburg, Abrebaya y Listosella - en ese momento hacían "En ayunas" un éxito radial , y Maicas en la imaginación de los dibujos. Sin embargo, Satiticón no encontraba el eco de su primera época y luego de los hechos que habían sucedido en el país ya no se perdonaba el humor negro: "Pachequito se murió. Hizo bien" fue un título que
escandalizó no sólo a los miembros de la colonia artística sino a los lectores en general. La revista no encontró la vieja mística y las fórmulas humorísticas de otra época ya no daban resultado. Luego vinieron las renuncias de Maicas, después Guinzburg, y la legendaria publicación pse a los esfuerzos de Oskar Biotta, teminó cerrando.

Para terminar con la sátira

Satiricón fue tan fascinante en su capacidad de contagio como son los procesos epidémicos. Su solo nombre desprende una catarata de connotaciones: procaz, marginal, provocativa, audaz, obscena, cruel, crítica, narcisista, mordaz, iconoclasta, paródica, transgresora, burlona, violenta, conflictiva, irónica, escéptica, reflexiva, rebelde, progresista, liberal, creativa, gorila, ácida, irreverente, etc. Tal vez sea esta catarata de adjetivos la mejor forma de explicar el significado de este mensuario. También se la podría explicar a través de sus propios eslóganes: "Terrorismo en los kioscos", "una revista que comienza donde las otras terminan", "la bomba que explotó" , etc., y aún así, todavía falta para alcanzarla sintéticamente de un modo satisfactorio y dar cuenta de lo que significaron sus páginas para el público lector. Una revista que a priori fue dirigida a un público masculino joven, que luego se extendió a la juventud (sin discriminación de sexo), y luego a una franja etaria más amplia de adultos.

Los mil matices de Satiricón reflejan, sin dudas, un barrio del tiempo muy especial para los argentinos, en particular aquellos que en ese entonces tenían entre 20 y 45 años. Satiricón tiene sus cosas, sus pecados por lavar,- en nombre de la libertad cometió excesos; en nombre de la rebeldía y de los derechos a expresarse combatió a la           censura; en nombre de la defensa de su integridad respondió con textos y dibujos violentos a los personajes nefastos como López Rega; en nombre de la historia desmitificó personajes y verdades nacionales; en nombre del periodismo transgredió y modificó la forma de hacer reportajes; en nombre de los argentinos enseñó a ejercer una libertad (tal vez desmedida) y reflexionar sobre esta misma desmesura; en nombre del humor se rió de todos y muchas veces hizo un ejercicio brutal de la crueldad. Satiricón no perdonaba, no toleraba las críticas, no disculpaba a los personajes adversos, a los enemigos los demolía sin rescatar absolutamente nada; ejerció la ironía, la mofa, el humor negro, el humor obsceno; en fin, no tuvo reparos para arrancar una sonrisa a cualquier precio, no respetó ni prejuicios ni miedos.

Abatida la censura, vencidos los años de plomo, finalizados los tiempos de los odios irreconciliables entre peronistas y antiperonistas, concluida la época de las dictaduras, nació un tiempo en que Satiricón no podría existir con la misma significación de aquellos años. Tal vez ese sea el mejor homenaje para una revista que intentó ser libre y auténtica.



<<volver