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"Cultura sexual y física"

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Fuente: Cultura Sexual y Física - "De eso sí se habla" de Roberto D. Romero. Publicado en: Historia de Revistas Argentinas. Tomo III. AAER

Mientras el mundo se estremecía por las consecuencias de la primera Guerra Mundial, la década de 1930 iba gestando los acontecimientos que desembocarían en un segundo conflicto armado. El estado de pre-guerra creado en Europa a partir del
rearme alemán que culminaría con Adolph Hitler en el poder, y la guerra civil que había comenzado un año atrás en España, crearon un clima de indisposición que alteraba y afectaba el normal desenvolvimiento institucional en los distintos países.

Sin embargo, el estado de agitación internacional por los acontecimientos que finalmente producirían la segunda Guerra Mundial, repercutió favorablemente en la economía argentina. En Buenos Aires, los resultados del último censo agropecuario
arrojaron una excelente producción agrícola. Este crecimiento abarcó a la mayor parte de los cereales cultivables en el país que no solamente nos permitieron ganar divisas, sino que también nos asignaron un mote: "Argentina, granero del mundo".

Pero la situación bélica en España -que había comenzado en 1936 con la sublevación del general Franco-, paralizó de un plumazo la producción editorial en aquel país. Es así como toma un fuerte impulso la edición de libros y revistas en América durante las
décadas del 30 y el 40, al amparo de autores y escritores de primera línea, cuyos libros se vendían a precios muy económicos.

La editorial de las luces

Fue por aquellos años 20, precisamente en 1922, cuando una incipiente editorial comenzaba la publicación de cuadernillos semanales, cada uno de los cuales contenía, prácticamente, una "obra selecta" de la literatura universal. Se trataba siempre de algún escritor famoso. No era un libro ni una revista y su director, Antonio Zamora, eligió para el lanzamiento de la colección una obra de Anatole France: Crainquebille. Dicha colección se llamó Los Pensadores y publicó más de 100 números.

En 1926 comenzó a aparecer la revista que sería, sin dudas, la "vedette" de las publicaciones periódicas de la editorial en formación, nos referimos a Claridad, también bajo la dirección de Antonio Zamora y que él definía corno un "Magazine de Arte, Crítica, Letras, Ciencias Sociales y Políticas. La revista americana de los hombres libres." Durante poco más de 15 años se la pudo encontrar en todos los kioskos de Buenos Aires a 0,30 centavos el ejemplar.

Claridad contenía temas de interés general muy variados y de carácter nacional e internacional. Pero la editorial, ahora con nombre propio: "Claridad", y con domicilio comercial y talleres en San José 1621, de Capital, contaba también con otras revistas periódicas tales como Revista Jurídica Argentina, Higiene y Salud definida como "Magazine de información y estudios sobre Higiene, Salud y Belleza", y por
último, la revista de la que nos ocuparemos en esta oportunidad: se trata de Cultura Sexual y Física, que a lo largo de 48 números de aparición mensual acornpañó a su logotipo en página uno el siguiente texto: "Magazine de divulgación científica de todos los estudios que interesan al hombre y a la mujer para conseguir y conservar la salud y la belleza del cuerpo y del espíritu".

Un desafío con todas las letras

Esta nueva revista venía a cubrir un importante vacío editorial, no sólo en Argentina sino también en Latinoamérica. En la nota editorial del número uno titulada "Propósitos", el director se ocupó en destacar que dicha publicación pretendía abarcar con claridad y precisión y con un enfoque nétamente científico, dos de los problemas de mayor preocupación de la vida moderna: la educación sexual y la educación física.

Desde sus Páginas, Antonio Zamora sostenía un firme objetivo: hacer llegar un material que representara una suerte de "cátedra de extensión universitaria", según sus propias palabras. Tan ambicioso era su proyecto como claros sus pensamientos y, por qué no, sus argumentos al respecto.

De los dos grandes temas que ocupaban sus ediciones, sin duda el desafío más importante, teniendo en cuenta la época, sería el gran tema del sexo, como veremos más adelante, con todas las trabas y las resistencias que cualquiera de nosotros podría imaginar. Desde las distintas instituciones del poder -político y religioso-, serían
escrupulosamente observadas y analizadas cada una de sus notas.


"Del problema sexual hay necesidad de hablar constantemente con claridad para ir desvaneciendo los falsos prejuicios y destruyendo la falsa vergüenza que hacen estragos tan funestos como la peor de las enfermedades y los vicios que la ignorancia oculta y propaga, con grave peligro para la salud y la belleza del cuerpo y del espíritu", agrega en otro párrafo donde se percibe una coincidencia con. el pensamiento de Havelock Ellis, a la sazón colaborador de la revista hasta su muerte en 1939.

Pero los ejercicios físicos son un complemento del tema anterior y, si bien es cierto que ya habían alcanzado un considerable desarrollo, también es cierto que la divulgación de sus conocimientos y de sus métodos eran imprescindibles desde un punto de vista más racional. Siempre atento a las columnas de aquel primer editorial, Antonio Zamora remata afirmando que "...a la difusión de los conocimientos sobre sexología y ejercicios físicos y para alcanzar en éstos un grado de cultura superior, está destinada esta publicación".

El primer número de Cultura Sexual y Física, se agotó en pocos días y tuvo tres ediciones más en menos de un mes. El sexo en la educación; Menos sexo y más deporte; Equilibrio y gracia significan belleza femenina, ejercicios para la agilidad; fueron algunos de los títulos de la primera entrega. La ilustración de la tapa era una fotografía en blanco y negro de la Venus de Milo del museo del Louvre.

Completaron ese histórico número uno algunos consejos prácticos y pensamientos de diversos autorescomo Ellen Key, A. Bedine, Leon Tolstoi, Santiago Ramón y Cajal, Havelock Ellis, etc.

Antonio Zamora

Este hombre nacido en Andalucía en 1896, vino a la Argentina durante su adolescencia con claras intenciones de forjar su futuro en este país.

Las circunstancias difíciles de la época y su historia personal, lo llevaron a buscar trabajo no bien llegó. Con estudios primarios y mucha voluntad, intentó varios oficios al tiempo que cursaba el bachillerato, tarea a la que acompañaba con muchas horas de lectura. Su incursión en el periodismo con agunas crónicas policiales fue en La Montaña.

Desde muy joven, Antonio Zamora, identificado con las ideas de izquierda, igual que muchos inmigrantes españoles e italianos, incursionó en la actividad sindical y política de la Argentina. En el año 1923 ingresaba a las filas del Partido Socialista, pero ya antes había militado en el Partido Socialista Argentino de Alfredo Palacios.

Un año atrás había iniciado la publicación, por su cuenta, de una serie de cuadernillos dedicados a expresar el pensamiento de los más grandes intelectuales de la época. En 1955 fue designado por la "Revolución Libertadora" como interventor en la empresa editora del diario El Día, de la ciudad de La Plata, que dirigió hasta 1957.

Cincuenta años de actividad editorial -hasta un libro por día en la época de mayor producción literaria- estuvieron matizados con cárcel y exilio, un signo distintivo de quienes emprendieron la única lucha posible sin las armas: la de las ideas. Tan intensa como su producción editorial fue su vida sentimental, con tres matrimonios y cinco hijos.

Antonio Zamora falleció en Buenos Aires el 5 de septiembre de 1976 a los 80 años. En el sepelio, Elías Castelnuovo, su gran amigo durante seis décadas, se despedía con estas palabras del editor y militante socialista: "...pasarán muchos hombres, se harán muchas obras, pero lo que hizo Antonio Zamora a favor de la cultura del país, eso no pasará jamás."

Aspectos generales

La revista indicaba en su tapa, además del número de orden y el precio, un avance de la nota central que seda ampliamente desarrollada en sus páginas. Todas las fotos de las tapas, así como las del interior, eran adquiridas a las empresas Foto Montaña, Instituto Fotográfico Americano y a la Agencia Mundial. Este material pertenecía a Cultura Sexual y Física con carácter de exclusividad y derechos reservados. Por otra parte, el texto científico, además de las colaboraciones especiales, era adquirido a la empresa Hugo Gersnback, de los Estados Unidos.

Las fotos de portada rondaron los más diversos motivos. En su gran mayoría eran producciones especiales en estudio o al aire libre, pero en todos los casos muy estudiadas y de su sola observación se deducía un trabajo previo de elaboración. En varias oportunidades, las tapas de Cultura Sexual y Física fueron ilustradas con desnudos de hombres y mujeres, con muy buen gusto y dignos de una obra de arte de impecable factura y para nada ofensivos

Muchas de las fotos que tenían a los chicos como protagonistas, tanto en la tapa como en el interior de la revista, fueron producidas al mejor estilo "retrato" y cuidando hasta los más mínimos detalles.

También en las páginas interiores abundaron las fotos de desnudos; tanto las notas sobre temas de educación sexual como los de ejercicios físicos se valieron del desnudo. Demás está decir que el director de la revista no dudó en mostrar desnudos ni en reparar en el tema del nudismo, que trató ampliamente en el Nro. 11 - vol. I, La nota firmada por A. Glover y J. Freund, decía en el recuadro de introduccíón: "No pretendemos, de ningún modo, influir en el ánimo de quienes nos leen, y como una prueba de ello, insertamos a continuación dos opiniones opuestas, autorizadas ambas, como para merecer el respeto y la atención de nuestros lectores".

Colaboraciones

A lo largo de cuatro años, más de 300 colaboraciones provenientes de la agencia
Gersnback, de Estados Unidos, ocuparon las distintas ediciones de Cultura Sexual y Física. Por sus páginas desfilaron médicos de notable y reconocida trayectoria en nuestro país en diferentes especialidades: clínicos como el Dr. Manuel Lesende, sexólogos como el Dr. M. Martín Fernández, el Dr. Marañón en pediatría, en cirugía clínica el Dr. Enrique Finochietto y en cirugía plástica los Drs. Lelio Zeno, Ernesto F. Malbec, Jorge A. Santa Marina, Federico Aps, Roberto Dellepiane Rawson, en alimentación el Dr. José Vidal Mata; las notas sobre revitalización (los temas sobre vejez y tercera edad) y rejuvenecimiento estuvieron a cargo de los Dres. Roberto Libarona Brián y Enrique Feinman, entre otros.

Los delitos sexuales tales como la violación, el estupro, el abuso de menores, la prostitución, la corrupción, el adulterio, etc., fueron tratados extensamente por el Dr. Bernaqui Jáureguy en base a su vasta experiencia profesional y, en muchos casos, hizo referencia a la evolución histórica de la delitología sexual. Fue uno de los
colaboradores permanentes que a lo largo de mucho tiempo motivó la consulta por parte de los lectores.

Misceláneas

En los 48 números de la colección, sin excepción y entre nota y nota, la revista incluía curiosidades de distinta índole, algunas relacionadas con la salud, otras con el tretenimiento o bien consejos de lo más variados. Allí encontramos poesías como
Gravidez, de Maruja Aguiar de Mariani; Vida, de Clara Saravia Linares; Los Potros, de José Eustasio Rivera. Reflexiones como Grandezas, de La Bruyére; El amor y el mar, de La Rochefoucald; La idea de la belleza, de Rémy de Gourmont. Aforismos, pensamientos y recetas prácticas y rápidas de comidas naturistas. Reflexiones acerca del amor, la vida, el hombre y la mujer, la familia, el matrimonio, etc.

En algunas ediciones, cuando el espacio entre notas era un poco más extenso, se publicaban textos cortos como El misterio del sexo, por Eunis Richmond, acerca del "secreto" que rodea a determinadas partes del cuerpo y sus funciones; otro texto corto
titulado Una peligrosa enfermedad amenaza extenderse en América, a propósito del tifus, considerada por entonces una de las enfermedades más terribles de la época, fueron sólo algunos.

Del contenido sobre educación sexual

El mayor porcentaje del espacio editorial estaba destinado a los dos grandes temas centrales: la educación sexual y la educación física.

Todo el espectro de la temática sexual había sido tratado en sus páginas en alguno de sus números y, en ocasiones, más de una vez y con distintos enfoques, corno Frigidez sexual en las mujeres, por el Dr. Bartolomé Bosio, La frigidez en la mujer, por Gastón Cotte; El instinto sexual en animales, Hombres salvajes y civilizados, por G. Franceschini, etc.

También la realidad de aquellos días, en el plano nacional e internacional, ofrecía elementos de análisis que bien podían ser incluidos dada su temática. En el N' 15 - vol. II de octubre de 1938, una nota de ocho páginas firmada por el psicólogo Laurence Gould fue, quizá, premonitorio. Se titulaba ¿Provocará una guerra el complejo sexual de Hitler? En la nota, el especialista interpreta que el dictador padecía una insuficiencia sexual. Así, Hitler no podía dar satisfacción a ese deseo y, por lo tanto, canalizaría su energía en manifestaciones agresivas como las que la historia ya se encargó de demostrar.

Bajo el título "Una encuesta para los lectores de Cultura Sexual y Física ¿Cómo encararía usted la educación sexual de sus hijos?". el Director de la revista proponía en el N' 41 - vol. IV, realizar dicha encuesta para los lectores. "Muchos padres y no pocos educadores saben que es necesaria una educación sexual desde la infancia. Pero: ¿Cómo realizarla? ¿Cuáles son o deben ser los principios y las normas de esa educación?"

Del contenido sobre educación física

El otro gran espacio editorial estuvo comprendido por la Cultura Física. Este capítulo, en cada una de las ediciones de la revista y al igual que el anterior, se extendía hasta el 30 porciento, aproximadamente, del total de páginas. Los distintos vectores de la actividad física fueron contemplados por profesionales en la materia. Gimnasia, deportes en general, ejercicios físicos, alimentación y dietas adecuadas a cada actividad, podía encontrarlos el lector en sus páginas. Todo la información que necesitaba el profesional o el amateur estaba tratada con el mayor rigor ético y estético.

Con el título El rol del profesor moderno de cultura física, Fernando de Acevedo analizaba en su nota, la correcta capacitación y los principios que deben regir al profesional encargado de impartir su práctica. El mismo autor, pero en otra nota, El problema de la higiene social por la educación física, proponía que se cuente con espacios libres en las zonas urbanas y que pudieran alentar a los ciudadanos que las habiten, a volcarse a la actividad física y alejar a "la juventud de los vicios"; ¿Debe la mujer practicar deportes con los hombres?. Con este interrogante corno título, el autor de la nota, L. E. Eubanks, ahoga por la práctica mixta de los ejercicios físicos y de los deportes, a los que atribuía "efectos físicos y morales más saludables".

Conclusiones

Cultura Sexual y Física fue no sólo la única en su tipo en América Latina sino, tal vez, en gran parte del mundo. Un dato importante: a casi 60 años del telón final de la revista no se supo de otra publicación con sus mismas características y el alto nivel científico de sus notas y colaboradores, muchos de ellos sentaron un precedente en el país por sus trabajos médicos y científicos en bien de la Humanidad. Hoy en día, la aplicación de sus métodos y técnicas son moneda corriente en el campo de la medicina. Y lo que es más importante aún, contaron con un visionario corno Antonio Zamora.

La revista científica de su creación propiciaba la familia como ente fundamental de una sociedad moderna. Desaprobaba cualquier manifestación contraria a todo principio ético y moral. Fustigaba los excesos, tanto de la práctica del ejercicio físico corno de la vida sexual, aún en condiciones de absoluta normalidad. Defendía a ultranza la belleza en cualquiera de sus expresiones: físicas o espirituales. Ubicaba al amor en el principio de todas las cosas, como quedó demostrado en infinitas notas, aforismos y reflexiones.


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