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Fuente " Nosotros" de MONICA ANDREA OGANDO Y RICARDO ERNESTO PARAMOS
publicado en Historia de Revistas Argentinas Tomo II (AAER.) Extracto
La revista Nosotros o cuando la cultura es militancia

Las revistas constituyen, en líneas generales, un medio de comunicación que permite representarnos las inquietudes, valores culturales y tenencias de ciertos sectores de la sociedad en un momento dado. Son las publicaciones orientadas a la literatura y a la cultura las que expresan estas características de un modo más expreso y programático.

Las revistas literarias siempre fueron concebidas como un proyecto cultural que excedía la mera difusión de temas literarios, y que se extendía hacia otras problemáticas de la vida social, respondiendo a intereses generacionales más o menos bien definidos.

En este sentido representan una referencia de rigor para la reconstrucción del espíritu de una época. Podemos agregar también que la persistencia en el tiempo de un producto editorial de orientación cultural le otorga un carácter testimonial más representativo y de mayor significación: entre otros factores porque el éxito de un medio gráfico tiene que ver con la interpretación de las necesidades del público al que se dirige y de los condicionamientos sociales, políticos, culturales y económicos en los que se inserta.

Los casi ininterrumpidos treinta y cinco años de la revista Nosotros, creada y dirigida durante toda su existencia por Alfredo Bianchi y Roberto F. Giusti (1), nos hacen pensar no sólo en un material de consulta obligatoria a la hora de conocer la vida artística y cultural de las primeras décadas de este siglo en nuestro país: también nos permite recrear el pensamiento de una nueva generación ante una era que comenzaba con profundos cambios en nuestro país y en el mundo.

•  El contexto en que aparece Nosotros

•  La coyuntura política y social

Nosotros aparece un contexto socio político caracterizado por la decadencia progresiva del sistema de acuerdo inaugurado por el gobierno conservador en 1880, y consistía en el fraude sistemático mediante el cual, la oligarquía dominante se aseguraba el poder político y económico. Si bien en 1905 la revolución que había intentado Hipólito Yrigoyen -quién representaba los intereses de las clases medias a través del Partido Radical- había sido sofocada por el presidente Quintana, también es cierto en esta agitación había permitido que el viejo proyecto de1 caudillo radical adquiriera vigencia y le otorgara un prestigio creciente en los sectores medios.

En 1907 el presidente Figueroa Alcorta comenzaba a afrontar dificultades: el Senado, con predominio roquista le era adverso. Ante los rumores de una quiebra institucional, Quintana decidió buscar apoyo en Yrigoyen, pero éste se negó a participar en un pacto con el régimen.

Mientras tanto, las clases medias querían ascender principalmente y lograr protagonismo en los cargos públicos .

Se iba así preparando el terreno para que en 1912 se promulgara la ley Saénz Peña, que hubo de otorgar el sufragio universal.

•  La Cultura Popular

En esos días, el tango comenzaba a popularizarse en los barrios y en los suburbios, pero aún encontraba resistencias en el centro. Gardel cantaba frecuentemente en los bares cercanos al Abasto.

El teatro nacional se imponía en las formas incipientes de sainete. Florencio Parravichini se destacaba en el teatro de variedades.

•  Las tendencias intelectuales

En Buenos Aires, el panorama de las ideas de comienzos de siglo estaba caracterizado por el caos: convivían toda clase de escuelas y corrientes. Del romanticismo al positivismo; del realismo al surrealismo; del neoclasicismo al modernismo. No sólo proliferaban las doctrinas sino que éstas tampoco se encontraban claramente definidas bajo una agrupación de escuelas. Estas indefiniciones parecían remitir más a un capricho de las editoriales a la hora de publicar libros que a una segmentación de los grupos intelectuales.

•  El panorama de las letras y el periodismo

1.4.1. El folletín y los semanarios masivos.

Estamos en un periodo que da lugar a nuevos públicos lectores. Sus causas las encontramos en la alfabetización masiva, en una mayor calidad y esperanza de vida debido a las innovaciones técnicas y adelantos de la ciencia, en un contexto político relativamente establecido. Atrás habían quedado las luchas civiles entre unitarios y federales. Es por eso que hay un vasto sector ávido de lecturas pero que no tiene la cultura erudita de la alta sociedad. Para abastecer a ese sector surgirán numerosos semanarios, orientados básicamente al entretenimiento, cuya base del éxito fue la publicación de folletines, novelas por entregas equivalentes a lo que serían las telenovelas de nuestros días. Caras y Caretas, de Eustaquio Pellicer, será la revista más representativa dirigida a este nuevo público.

1.4.2. Las bellas letras y las revistas literarias

Hacia fines del siglo XIX se había gestado la generación modernista. Expresión inaugural de este movimiento son las Prosas Profanas de Rubén Darío, y Las Montañas del Oro de Leopoldo Lugones. Esta generación tendrá influencia hasta la primera década del novecientos.

En los umbrales de nuestro siglo surgen algunas revistas conducidas por hombres de esa generación: La Nueva Revista (1893) de Aníbal Latino y Roberto Payró; La Revista de América (1894); La Quincena (1893) de Guillermo Stok; El Búcaro Americano, (1896) de Clorinda Matto de Turner. El Mercurio de América (1898), de Eugenio Díaz Romero; Rinconete y Cortadillo (1900); Preludios (1901), de Leopoldo Velazco e Ideas (1903), de Manuel Gálvez y Ricardo Olivera.

De estas publicaciones, El Mercurio de América e Ideas fueron antecedentes de lo que más tarde sería Nosotros.

1.4.2.1. El Mercurio de América: los jóvenes de la cultura.

El Mercurio de América fue la revista que mejor representó a la generación modernista. Apareció el 20 de julio de 1898 bajo la dirección de Eugenio Díaz Romero. En su primer número éste había dicho: "Desaparecida La Biblioteca, creemos hacer una obra de bien dando a luz esta nueva publicación literaria, que procurará tener amenidad y vibración juvenil". De hecho, la mayoría de sus colaboradores no llegaban a los veinte años. Por allí pasaron José Ingenieros, Luis Berisso y Leopoldo Lugones, entre otras personalidades.

En 1901 la revista uva que dejar de aparecer por problemas financieros. Por la calidad de sus contenidos y la representatividad social de los que firmaban en sus páginas fue una gran pérdida para el ambiente intelectual y literario de su época. Este vacío periodístico- cultural va a ser ocupado por Nosotros. (2)

1.5.2.2. Ideas: La pluralidad del pensamiento

Creada por Manuel Gálvez y Ricardo Olivera, aparece el 1ro. de mayo de 1903 explicitando de este modo las razones de su concepción: "Es necesidad nacional que grita su urgencia reunir el esfuerzo de la juventud al de las Generaciones anteriores y de polarizar todas las energías hasta la gestación de un ideal para el pueblo argentino". Este ideal, sin embargo, ni siquiera había sido esbozado, ya que continuaba diciendo: "no es una revista conservadora ni tampoco es una revista revolucionaria: no pertenece a ninguna escuela".

La revista se caracterizaba precisamente por la variedad ideológica de sus colaboradores, valoración que más tarde adoptó Nosotros. Por otra parte, las firmas que aparecieron en Ideas también estuvieron en Nosotros. Entre las que aún no tenían reconocimiento social figuraban Ricardo Rojas, Juan Pablo Echagüe, Alberto Gerchunoff, Atilio Chiappori, Julian Aguirre, José León Pagano. De las personalidades que ya poseían cierto nombre intelectual se puede citar a Angel Estrada, Roberto J. Payró y José Ingeniros.

Nosotros va a tener en Ideas y El Mercurio de América sus referente inmediatos, pero también Rinconete y Cortadillo, Preludios, y los hombres que quince años atrás habían formado la corte de Rubén Darío. Todos estos proyectos, la mayoría de corta duración, se trasvasarán en sus páginas condensando la bohemia con la organicidad: Bianchi y Giusti ya habían aprendido de los errores de sus contemporáneos.

2. Bianchi y Giusti: Una amistad nacida en Filosofía y Letras

En 1904, Alfredo Bianchi (1882/1942) y Roberto F. Giusti (1887/1978) se habían conocido en la facultad de Filosofía y Letras creado poco tiempo antes por Miguel Cané.

Ambos argentinos hijos de inmigrantes italianos, tenían un privilegio que no todos los hijos de la inmigración tenían en aquel entonces: el acceso a la Universidad. Este detalle tal vez lo haya acercado más al ambiente letrado de los ochenta que los letristas de tango de humilde origen, pero también tal vez este dato haya sido una forma de conciliar a la vieja cultura elitista con los nuevos valores emergentes de los sectores medios. "(3)

3. Nosotros: Revista mensual de Literatura, Historia, Arte y Filosofía

Como tantas revistas literarias de su época, Nosotros nació al calor de las charlas del café "Los Inmortales", donde frecuentaban Evaristo Carriego, Antonio Monteavaro, Florencio Sánchez y Juan Mas y Pí, entre otros, por un lado; y por el otro el café La Brasileña, cuyo núcleo habitual estaba compuesto por Roberto Payró, Gerchunoff, Ricardo Rojas, Atilio Chiappori. Ambos círculos estaban enfrentados, pero Giusti y Bianchi lograron conciliar sus discrepancias gracias al reconocimiento profesional de todos ellos y a la posterior incorporación a sus páginas.

En agosto de 1907 apareció el primer número. Tuvo una continuidad ininterrumpida hasta 1934, época en que desaparece. Luego, en 1936 vuelve a publicarse, para dejar de editarse definitivamente en 1942.

3.1. La postura editorialista

Desde su presentación en el primer número, la revista se va a definir claramente en su identidad. (7) Su nombre había sido sugerido por Alberto Gerchunoff, y era homónimo de una novela inconclusa de Roberto J. Payró, cuyo primer capítulo aparece en el primer número. Manifestaban no sólo una vocación de respeto y tolerancia ante la diversidad de ideas sino la de una intención mucho más grande: la de democratizar la cultura, que en ese momento recién estaba empezando a separarse de los herméticos círculos de la alta sociedad. Un año más tarde, con motivo del balance del primer año de vida, Nosotros ratificaba su independencia de criterios metodológicos explicando de paso que, en última instancia, la movía "su espíritu francamente americano, fundado sobre su amplio y bien entendido nacionalismo". (9) Cierto es que en este momento la palabra no daba lugar aún a ningún tipo de mal entendido.

Cuando la revista reapareció en 1936, reformuló levemente sus contenidos programáticos. Ahora será una re­vista que no hará distinción de edades. Redefinirá nuevamente la necesidad de representar no sólo al pensamiento argentino sino al hispanoamericano, que ya había sido expresado también en su etapa anterior con motivo del balance del primer año de vida.

Pero aún cuando sus contenidos esenciales se mantenían invariables, la revista entendía que era una segunda etapa que debía pasar por el "bautismo de fuego", y por lo tanto no retomaba su edición como una continuidad del periodo anterior. Las razones eran bien distintas: "ninguna revista ha surgido desde aquella muerte para ocupar una diferente orientación al lugar dejado vacante". (10)

3.2 Las nuevas firmas

En el primer número, dos nombres compartieron la sección de poesía: Enrique Banchs, descubierto por Bianchi, quien lo había estimulado a publicar los versos que mantenía en secreto; y el otro es Evar Méndez, quien años más tarde conduciría la revista Martín Fierro. Por otra parte, desde la sección Letras Argentinas, Roberto Giusti prestaba especial atención a los nuevos valores que iban apareciendo. Asimismo, la revista contemplaba la necesidad de incluir obras no recogidas en libro por sus autores, como en el caso de Charles de Soussens, autor de bellos versos que no habían conocido la publicación del libro.

3.3. El eclecticismo de los colaboradores

En virtud de la amplia convocatoria que siempre sostuvo la revista podemos decir que por ella pasaron la mayoría de los ensayistas, poetas, prosistas y novelistas de la época. Además de los colaboradores pioneros que ya citamos, nombramos -entre muchísimos otros- a Alejandro Korn, Julio Noé, Martín Noel, Baldomero Fernández Moreno, Arturo Capdevila, Ricardo Rojas, Augusto Bunge, Enrique Banchs, Benito Lynch, Alvaró Melián Lafinur, Ricardo Molinari, José León Pagano, Alfonsina Storni, Emilio Ravignani y Alvaro Yunque.

3.4. La apertura ideológica

Si bien desde sus estatutos Nosotros se había despojado de todo embanderamiento político, literario e ideológico, no se puede decir que haya permanecido indiferente a los principales acontecimientos nacionales e internacionales que contextualizaron su aparición. Lejos mantener una actitud apática, se solidarizó con muchas causas que en más de una oportunidad dieron lugar a malos entendidos entre el personal del mismo Directorio de la publicación. (11) En cambio podemos afirmar que fue una revista progresista y comprometida con los valores democráticos, culturales, y morales. Nosotros quería poner de manifiesto que ciertos hechos no le eran indiferentes. Hay miles de ejemplos que dan cuenta de esta actitud crítica, y tienen que ver tanto en cuestiones de política nacional como internacional, de cultura y educación. Nombraremos a continuación las expresiones que consideramos más representativas: Cuestiones de política nacional: La bienvenida a la Ley I Saenz Peña en 1912 (12); la interpretación que hace de la victoria del partido radical en las elecciones legislativas de ese mismo año (13); y la posterior asunción de Yrigoyen en 1916. (14) La solidaridad manifestada a los estudiantes de la Universidad de Córdoba en 1918 (15), en momentos de lucha por la reformulación del programa de estudios y del ingreso de las clases medias a los centros universitarios; el refugio a la represión a huelguistas conocida como Semana Trágica durante el gobierno de Yrigoyen (16); y sobre todo el riguroso análisis de los hechos que desencadenaron el golpe del 30, a lo largo de las diez páginas firmadas por Roberto Giusti. (17)

Cuestiones de política internacional. La postura de Nosotros ante el desencadenamiento de la Guerra Mundial es por demás elocuente: "El primero de agosto la humanidad ya sabía que una hora histórica acababa de sonar; pocos días después no le cabía duda que estaba frente a una de las mayores catástrofes que registran los milenios. Por debajo de esta catástrofe, Qué cosa pequeña y baladí aparece la vida cotidiana del hombre y su pobre literatura!" (18)

También publicó, atendiendo a los intereses latinoamericanos manifestados en su política editorial, declaraciones antiimperialistas de organismos latinoamericanos con motivo de la intervención norteamericana en Nicaragua. (19)

Cuestiones culturales. La labor crítica de la revista también incidía en las letras. Muestra de ello son las opiniones vertidas por los directores de Nosotros con relación a los premios a la producción literaria y científica de 1923, donde denunciaba la falta de idoneidad del jurado a la hora de establecer los premios. (20)

También expresaron su disconformidad ante el veredicto de los premios nacionales de literatura de 1925, que consagraron en el primer lugar a Rugo Wast con su novela Desierto de Piedra, considerando la revista que ese lugar debió ser ocupado por Roberto Payró. (21) Cierto es también que no expresó la misma discrepancia cuando en 1929 los ganadores habían sido Ezequiel Martínez Estrada, Manuel Gálvez y Enrique de Gandia. En este caso la revista se jactó de que estas personalidades hayan colaborado en sus páginas. (22)

Cuestiones educacionales. La preocupación por la educación fue una temática recurrente en la revista y demostró una actitud crítica que iba más allá de los valores académicos. (23) Por otra parte, tiene gran representatividad -y vigencia- el reclamo de Giusti en la carta abierta al Dr. Ibarguren, entonces ministro de Instrucción Pública, en donde pedía una reformulación del plan de estudios que salvara las falencias en la enseñanza del idioma castellano. (24)

Hay que destacar que estos editoriales no aparecieron invariablemente en todos los números, sino que parecen haber quedado al criterio de los directores, en tanto que un determinado suceso los impulsaba a volcar su opinión en la revista.

3.5 Las características estructurales de la publicación

Si bien es cierto que es difícil establecer una sistematización de los temas y secciones, en virtud de la longevidad de la publicación, podemos decir que a grandes rasgos la revista pareció con un sumario de secciones fijas como Letras Argentinas y Notas y Comentarios, poco a poco irá flexibilizándose para pasar de lo estrictamente artístico y literario a temas orientados a la psicología, sociología, o a aspectos culturales no convencionales, como el folclore. En este sentido, cobraron importancia las encuestas, inspiradas tal vez en el éxito de la revista francesa Revue de Deux Mondes. Este género no sólo permitió a la revista incursionar en nuevos ámbitos, sino que tuvo que ver con las preocupaciones e inquietudes de su generación. Entre las más representativas, pueden citarse, cuál es el valor del Martín Fierro? (25) contemporánea de las célebres conferencias dictadas por Leopoldo Lugones sobre el poema de José Hernández; o La Guerra Europea y sus consecuencias, (26) cuando aún faltarían tres años para el fin del conflicto. La encuesta sobre la influencia del folclore en la cultura argentina (27) nos remite a un contexto cultural que intentaba recuperar ciertas formas de nacionalismo musical.

Aunque caracterizada por la búsqueda de nuevos valores literarios, Nosotros también publica frecuentemente varios números de homenaje dedicados a personalidades de la cultura socialmente consagradas. Algunos ejemplos de estos números son los dedicados a Florencio Sánchez (28), Rubén Darío (29), Joaquín V. González (30), Roberto J. Payró (31), Paul Groussac (32), entre otros.

3.6. Características gráficas

Aunque en su época muchas revistas dirigidas a un público masivo hacía tiempo publicaban ilustraciones y fotografías, Nosotros, como muchas revistas literarias contemporáneas, prácticamente no lo hacía, salvo en casos especiales. Las fotografías, por ejemplo, sólo eran publicadas cuando tenían el fin de documentar algún evento social que implicaba a la revista, como por ejemplo el banquete que tuvo lugar con motivo del vigésimo aniversario.

Las ilustraciones aparecían esporádicamente, y cuando lo hacían acompañaban a una crítica de arte. Por otra parte, cabe destacar que el dibujante en cuestión firmaba su obra con una dedicatoria a la revista, como podemos ver en el grabado del último número de la segunda época, donde se esboza la funeraria de Alfredo Bianchi. (33) Este interés de "exclusividad" que busca la revista y que también se complementa con la publicación de letras no editadas en libro, nos hace pensar en que Nosotros se concebía como un proyecto generador de cultura más que un mero re productor de la misma.

3.7. La vida social de Nosotros

La apertura de firmas que la revista estimuló desde su fundación tenía su contrapartida en grandes eventos sociales: "La vida de la revista estuvo jalonada de hechos resonantes: caudalosos banquetes; almuerzos interminables en lo de Ferrari primero, y en el restaurante Génova después (los tradicionales 'almuerzáculos' que en una época presidió Ingenieros; recepción de visitantes ilustres;..." 34

Esta vida social era destacada por la revista, como observamos en la extensa nota autorreferencial que publicó con motivo de sus veinte años en 1927 (35), Y a la que dedicó nada menos que quince páginas.

Por otra parte estos banquetes dan cuenta de la gran fraternidad que sentían hacia la revista personalidades del ambiente literario e intelectual de la talla de Borges y Ortega y Gasset. (36)

4. Nosotros o la bohemia rentable

Si bien la revista estaba concebida como un órgano difusor de temas literarios, artísticos y filosóficos, al mismo tiempo no perdió de vista la rentabilidad mínima de toda empresa comercial, y en esto se diferencia claramente de las revistas literarias que la precedieron. En un momento en que persistía la vieja disputa de si un escritor debía o no recibir un salario por su trabajo, Nosotros abregó por la profesionalización del escritor, alejándose de otras revistas culturales de gran tirada como La Biblioteca. (37) Y en este sentido, hay varios hechos significativos que demuestran la moderna concepción de empresa periodística que tienen Bianchi y Giusti, y que se pueden ver en las siguientes características que reunió su revista:

La organización societaria. Desde 1912, Nosotros se organizó como sociedad cooperativa, primero bajo la presidencia de Rafael Obligado, y luego bajo la de Carlos Ibarguren. El primero fue el encargado de aumentar el número de páginas y de acrecentar la variedad de colaboradores.

La distribución. La distribución de Nosotros no se limitó a legar al consumo el público especializado sino que también pretendió alcanzar a los lectores potenciales. El tarifario con los precios de suscripción para la ciudad y el interior que aparece desde el primer ejemplar es una muestra de ello. Por otra parte, la administración de la revista incluía cobradores domiciliarios en Capital Federal.

Hacia la década del veinte la revista fue expandiéndose. En cada número podemos encontrar una página en donde figuraban las agencias y librerías del exterior y del interior donde se recibían pedidos de suscripción. Los puntos internacionales reunían ciudades como París, Londres, Madrid, San Sebastián, Boston, New York, México, Montevideo, Santiago de Chile, Arequipa, Lima y La Paz.

Tendencia a la masividad. La "política de puertas abiertas", como llamaba Giusti a la amplitud ideológica y temática de su revista, así como a la apertura a nuevas firmas, era parte de una actitud editorial y de un verdadero sentido democrático de los directores de Nosotros. Pero también fue un recurso para aumentar los ingresos: no es casual que al asumir Rafael Obligado como presidente de la cooperativa fue él quien más promoviese la inclusión de temas no estrictamente literarios o culturales, como mencionamos anteriormente a propósito de las encuestas.

Los anunciantes. Paralelamente con la ampliación de los contenidos, y con la extensión de las zonas de distribución, la revista fue cediendo más espacio a la publicidad. Desde un comienzo ésta tuvo importancia, ocupando las primeras páginas desde el primer número. Pero si en los primeros años los anunciante s estaban relacionados con el perfil cultural de Nosotros (librerías, litografías, imprentas), poco a poco se irán diversificando. Así, vamos a encontrar avisos de productos y servicios dirigidos a un público masivo: Banco El Hogar Argentino, La Estrella y La América (compañías de seguro). Muchas veces sus textos publicitarios se adecuaban al estilo de la publicación: "lndian Tonic Cunnington. Para los que hacen de la vida un arte". También encontramos anuncios de suscripciones de revistas extranjeras: Bifur, Europe (París); Bolívar (Madrid); Para Todos (El Salvador); Alfar (Montevideo); Atenea (Chile) y La Sierra (Lima.) Otro sistema publicitario interesante fue la Guía de Profesionales.

La Estrategia de marketing. Una gran habilidad de Nosotros, muy precoz tal vez para la época, fue la de ganar nuevos lectores a través de ofertarles ciertos beneficios a cambio de la suscripción de la revista. Esto lo podemos observar en el anuncio de una revista crítica dirigida por Giusti, que es promocionada con un 20% de descuento a los lectores de Nosotros, o bien con un ejemplar sin cargo para aquellos que pagaran por adelantado la suscripción por un año.

La importancia de las encuestas en el conocimiento del lector. Las encuestas no sólo fueron importantes para acaparar la atención de ese público potencial que la revista buscaba: también tuvieron gran utilidad a la hora de conocerlo. Una encuesta de 1912 nos permite intuir esta intencionalidad: "Es más culta la mujer que el hombre en nuestro medio?" (38) Es fácil percibir la inquietud de Nosotros por saber cuál era el alcance de la revista en el público femenino.

Cuando la revista reaparece en 1936, Bianchi y Giusti van a manifestar expresamente en el primer número, que el relanzamiento de Nosotros, en última instancia, respondía a un favorable resultado de las encuestas. (39)

5. El lugar de Nosotros en el periodismo cultural argentino

Al comienzo de este trabajo habíamos dicho que el éxito y repercusión de un medio gráfico se debe principalmente a la acertada interpretación de los públicos a que se dirige por un lado, y por el otro al contexto político, social, económico y cultural en que el medio se inserta. Podemos decir que Nosotros, mejor que cualquier otra revista literaria de su época, conoció estos factores y los supo aprovechar. Su objetivo era crear una. publicación cultural pero quitando la erudición de los públicos restringidos y llevando la cultura a esos nuevos sectores intelectuales de clase media que se perfilaban en los comienzos de siglo. Sus ideales de libertad de expresión y de diversidad ideológica no se contradijeron con las normas de la economía capitalista moderna. Asimismo, esta actitud democrática hacia las ideas era paralela a un ambiente intelectual que si bien tuvo inclinación modernista, no dejaba de ser ecléctico. De ahí a que podamos considerar a Nosotros como el paradigma de las revistas culturales de nuestra primera mitad de siglo. Los editores, al abrir el primer ejemplar de la segunda etapa de la revista, ya lo habían anticipado: "La primera agita y vivifica; la segunda madura o decanta". Nos permitimos una reflexión sobre esto último: ciertamente la revista dejó de publicarse, pero su paso marcó un hito ineludible para las generaciones intelectuales y artísticas. De alguna manera había sido un presagio de Bianchi y Giusti en la presentación del primer número al anunciar la urgente necesidad que su revista tenía de promover las actividades culturales, "Sonrían los descreídos. Salmodien una vez más su repetida pregunta: 'Para qué sirve eso?' El arte, en toda su aparente inutilidad, pasa sencillo, sonriente, en marcha hacia el cumplimiento de los altos fines que se persigue, sin cuidarse de aquellos que les arrojan piedras". (40)

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