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" Aquí y Ahora, expresar a las mayorías" (1968-1975)

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Fuente "Aquí y ahora " Analía E. Lorenzo publicado en Historia de Revistas Argentinas Tomo IV (AAER.) Extracto
AQUÍ Y AHORA, PRESENTACIÓN FORMAL

Aquí y Ahora es una revista producida en Córdoba entre los años 1969 y 1975 bajo la dirección de los hermanos Leopoldo y Miguel Pérez Gaudio. Si bien la dirección fue compartida en todos los ejemplares de la edición, se exceptúa el último año en el que quedó a cargo sólo de Miguel Pérez Gaudio.

El primer ejemplar de Aquí y Ahora se publicó en abril de 1969; el último, con numeración doble 74/75, apareció en mayo de 1975, en su VII año de edición.

El nombre con que se presentó la revista a lo largo de su vida editorial fue siempre Aquí y Ahora, la justificación de éste surge de la lectura de sus primeras editoriales en las cuales luego de exponer su "misión" periodística solían concluir con un "aquí y ahora", dejando sentado con el "aquí" la pertenencia al interior del país y con el "ahora" el compromiso con la realidad nacional que pretendían "expresar, interpretar y comunicar".

El nombre se ubicó invariablemente en el extremo izquierdo de la cabecera de la tapa, dentro de un rectángulo de 8.50cm de base x 5.50cm de altura, de una superficie impresa de 46.75 cm x col. (el 39% aprox. de la cabecera de tapa) con un tipo de apertura compartida en el extremo derecho de la cabecera de tapa con títulos avances de notas interiores.

Los colores característicos del logo fueron fondo negro y letras en amarillo para "Aquí" y negras sobre fondo blanco para "y ahora".

En el ejemplar nro. 14 de mayo de 1970 el logotipo sufrió una variación en la tipografía correspondiente a la letra "Q" de "Aquí" que verticaliza a 90º su palote, y además el rectángulo pequeño que completa el nombre, rotó hacia el margen superior.

Otra modificación sufrida por el logo se registró en el nro.68, noviembre de 1974, a partir del cual abandonó sus colores de identificación (amarillo, negro y blanco) para adoptar los colores que predominaban en el cuerpo de la tapa.

El logo se reprodujo en tapa y como cabecera de la columna de los créditos; y el nombre (sin sus características de logo) se utilizó como cabecera de varias secciones: "Aquí y Ahora en Córdoba"; "Aquí y Ahora en el país"; Aquí y Ahora en el mundo", etc.

Morfológicamente el nombre se mantuvo estático en ubicación y tamaño (con las excepciones que se aclararon, pero que no resultaron relevantes.)

La modificación de los colores identificatorios de la publicación hacia el final de la vida editorial fue acompañada de una visible avería en otros aspectos del medio.

La información de las indicaciones que acompañan al nombre, fueron indiciales: el año de edición, el número de ejemplar, la fecha -sólo el mes y el año de aparición-, la ciudad de origen -Córdoba- y el precio. Cada una de estas informaciones se separaban por guiones.

Hacia 1973, en el ejemplar nro.48 de Aquí y Ahora se agregó un lema en tapa que rezaba: "Expresión Popular independiente de las mayorías argentinas" y que acompañó la edición hasta su final.

La dirección de la administración coincidió con la de la redacción en la calle San Martín 796 de la ciudad de Córdoba. También, desde el primer número, se publicó la dirección de la oficina en Buenos Aires, en Chile 470. Si bien nunca se especificó cual era la imprenta, en sus publicidades institucionales declararon una impresión en sistema offset y huecograbado. Cada cambio de la dirección administrativa era debidamente informado con llamadas al lector en la página del sumario y Créditos.

Durante cinco años de edición logró una periodicidad mensual estricta, hacia finales del año VI (1974) Y VII (1975) ya con evidentes signos de deterioro con respecto al proyecto inicial, la revista perdió la continuidad conseguida, saliendo esporádicamente y con ejemplares de numeración doble. Cuando se evidenciaron problemas en su periodicidad a finales del VI año, el ejemplar nro. 74/75 adujo las causas: "Aquí y Ahora" presenta a sus lectores en esta nueva edición. Una vez más demorada en, su salida, a consecuencia de no contar con los recursos suficientes sin perjudicar a nadie para sostener su periodicidad y mayor número de páginas ".

La distribución en quioscos se realizó principalmente en la ciudad de Córdoba a cargo de José Lerchundi, quien posee el monopolio hasta el día de hoy de esta actividad. Desde el comienzo tuvo oficinas en Buenos Aires para su distribución en esa Capital, incluso el sumario del primer numero se ilustró con una fotografía cuyo pie de grabado describía: "Aquí y Ahora en Buenos Aires: algunos de los redactores y colaboradores" lo que explícita la intención editorial de posicionarse en este punto clave del país. En el segundo número se agregó a la oficina en Buenos Aires, con un responsable directo de su distribución: Antonio Martino. En el nro. 4 aparecieron representantes en las ciudades cordobesas de Alta Gracia y San Francisco. En el nro.5 ampliaron la distribución por zonas: zona de las sierras; zona de Jesús María; zona de Río IV; zona de Villa María; zona de Río III; zona de Cruz del Eje y La Rioja; zona de San Francisco y Provincia de Santa Fe.

Además, en ese mismo ejemplar, agregaban representantes en Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero y La Rioja, cubriendo de este modo un gran espectro del territorio nacional. En el ejemplar nro. 19 se adicionó la provincia de Mendoza y en el nro.20 la zona Patagonia.

Este esquema de distribución y representaciones se sostuvo durante la mayor parte de la vida editorial de la publicación y en algunos casos los representantes figuraron, además, como corresponsales en su zona. Un dato interesante e ilustrativo del tipo de financiación, es que el representante en Alta Gracia, Roberto Saieg, publicitó su negoció inmobiliario en la revista.

Los primeros editores fueron A.G.E.C.C y Radiotvpress con un comité ejecutivo de diez integrantes y un administrador, Fidel Manzur. En el segundo ejemplar la revista ya contaba con el registro nacional de propiedad intelectual (Nro.999594) y con marca registrada (Nro. 801658.) En el tercer ejemplar, cambia el editor por "Aquí y Ahora" y Soco C.P.A (en formación), desapareció el comité ejecutivo y continuó el mismo administrador.

En el nro.12 se conformó como única editora "Aquí y Ahora S.R.L." con un capital de 20.000 pesos ley 18188 y se registró una cartera de anunciantes importante en todos los números editados.

A partir del ejemplar nro.3 (junio 1969 y SS., habitualmente en pag.66.), una publicidad institucional de la revista aseguró una tirada de 20.000 ejemplares. El precio de venta durante los primeros once números fue de $100, a partir del nro. 12 (marzo 1970) aumentó a m$n 50 o $1.50 ya que desde enero de 1970 se publicó el precio de acuerdo a las dos monedas vigentes (pesos moneda nacional y pesos ley 18188.) En el

nro. 19 aumenta a $2 pesos ley. En el oro 31(octubre 1971) subió el precio a $2.50 pesos ley y en el nro.38 vuelve a aumentar a $3 pesos ley. Al finalizar sus ediciones el precio de venta al público había escalado a $5- pesos ley.

Aquí y Ahora midió 20cm x 28cm aproximadamente y no sufrió modificaciones evidentes en este aspecto. En sus publicidades institucionales señalaban la cantidad de páginas constantes, toda la edición, exceptuando su último año, salió indefectiblemente con 68 páginas. El mínimo registrado se dio en la última aparición nros. 74/75, con sólo 36 páginas. Las páginas se estructuraron en dos y tres columnas naturales.

Las mayores modificaciones en la vida editorial de la revista se dieron hacia el final de la publicación. En el ejemplar nro.44 se cambió el papel de tapa alisado (símil ilustración) por papel obra.

Se registró en el ejemplar nro.32 (1971) la única tapa doble (40 cm de ancho x 28 de largo) con los temas: "Fidel Castro y Perón: uno adentro y otro afuera" y "Primicia excepcional consejo de guerra dicta pena de muerte en Córdoba " ambas tapas con logotipo.

AQUÍ Y AHORA, INTRODUCCIÓN AL CONTEXTO

Comprender una publicación como Aquí y Ahora exige necesariamente conocer el contexto histórico, social y político en el cual se desarrolló.

Este revista política y cultural- tuvo en el perímetro de su época gran influencia sobre la construcción de los relatos sociales de la propia comunidad y, a su vez, fue instrumento a través del cual los sucesos regidores de la realidad nacional se reflejaron desde una construcción periodística pero fundamentalmente, ideológica.

Ciertos ejes o lineamientos históricos se revelan como imprescindibles al momento de la lectura de Aquí y Ahora. Por un lado los imperativos de la época respecto a la política y a la producción en los distintos campos, como el periodismo; luego, el peronismo como facción política, por momentos tangencial y por momentos abiertamente, reconocida por el medio en la elaboración de su discurso periodístico; los movimientos de descolonización

que contribuyeron al debate intelectual acerca de la Izquierda; y el Cordobazo como aquella movilización obrero estudiantil que desnudó todo la opacidad que las letras de molde sostuvieron durante los años de Onganía para revelar el verdadero punto de apoyo ideológico de la publicación.

•  Publicar en los sesenta

La década de sesenta se caracterizó por un avasallamiento del pensamiento político sobre distintas expresiones culturales y sociales. El periodismo, de hecho, no quedó fuera de este movimiento, aunque sus manifestaciones más obvias se concentraron en la metrópoli capitalina.

Claudia Gilman en su artículo "Los limites de lo decible" (en SOSNOWSKI (Ed.),1999:461 y SS.) caracteriza al bloque temporal que abarca las décadas del sesenta y del setenta nombrando las "expectativas radicales de cambio" que parecieron teñir al tejido social: la percepción de una temporalidad rápida de historia, cuyo sentido y dirección parecían previsibles; una nueva correlación de poderes mundiales; la creencia en una transformación personal y colectiva del individuo y finalmente; la mutación definitiva de las instituciones, la subjetividad y el arte".

Desde la perspectiva latinoamericana, la edición y la idea de compromiso; la revolución y el incipiente afianzamiento de una comunicación entre autores y público caracterizaron los comienzos de esa época.

En el país, la producción intelectual destinada a dar cuenta de la realidad nacional fue altamente sensible a los acontecimientos políticos. De modo que comprender los textos periodísticos implica tomar en cuenta tanto los quiebres en el orden constitucional que sumó el país como las convicciones de la época por las cuales "la política se tornaba en la región dadora de sentido de las diversas prácticas, incluida por cierto la teórica".(TERAN, 15:1991)

Córdoba vivía por esos tiempos un clima particular, los sesenta habían comenzado estrepitosamente y terminarían de igual modo.

Las publicaciones cordobesas de esta década permitieron una modernización renovadora en el campo cultural de la ciudad y cumplieron un rol privilegiado dentro del relato social. La revista Aquí y Ahora no escapó de estas consideraciones. Fue producida por profesionales de la palabra con importante participación en la elaboración de ideas políticas, entre los cuales, cabe destacar al historiador Fermín Chávez. Aquí y Ahora contó en su equipo con periodistas especializados y participes activos en los procesos políticos y sindicales de Córdoba, tales como Manir Fatala quien fue Secretario General del

Gremio de Comercio hasta su muerte en 1998 o Miguel Gazzera Secretario de Prensa de las 62 organizaciones sindicales, así como también sus propios directores, los hermanos Pérez Gaudio, cuya militancia y actividad político - sindical fueron reflejadas en las páginas de la publicación y aún hoy recordada en la memoria colectiva de la ciudad de Córdoba.

•  El primer Editorial.

Los editoriales se presentaban bajo el nombre de "Interpretaciones"; hacia el final de la edición (nros. 67/68 y SS.) el nombre de la sección pasó a ser alternadamente "Ensayo" o bien, "Prólogo". La ubicación en la revista fue variable aunque siempre entre las primeras diez páginas, precedidos del sumario, staff, y nota principal. La mayor parte de los artículos editoriales fueron firmados por Leopoldo Pérez Gaudio, en menos oportunidades por su hermano, Miguel quien usualmente se encargaba de la nota principal.

El primer artículo editorial de la revista Aquí y Ahora (abril 1969) expone la "razón de ser" del nuevo medio periodístico y revela su "Iínea de compromiso", de hecho se titula:"No somos neutrales". El editorial del nro. 1 (abril 1969) resulta esencial para comprender la línea que siguió la publicación, sostiene la necesidad de ser una expresión del Interior del país, marcando sus

tendencias: "esta publicación que recoge la vieja y nunca muerta aspiración de la historia, del interior y de sus caudillos, sale a reflejar ese país postergado, muchas veces ignorado y otras tantas desatendido, que existe más allá de los límites de Buenos Aires.

•  Ser Peronista.

El peronismo aparece como el fenómeno político más controvertido de la historia argentina que marcó y otorgó su propio cariz a las distintas relaciones sociales en los diferentes campos de producción; un movimiento político que fue modificando las piezas del tablero nacional a lo largo de su desarrollo, enfrentándose primero con el ámbito intelectual y cultural en una oposición que se presentaba como irresoluble hasta que el "clamor de las masas" comenzó a señalar que "todos los caminos de aquella Roma" identificada con el "compromiso" conducían irremediablemente hacia el peronismo. A partir de aquí, del reconocimiento que buena parte de los ideales de la izquierda habían sido 'hurtados' por un movimiento de base nacionalista, los cruces, los conflictos y las contradicciones se objetivaron para determinar el desarrollo de la segunda mitad de la historia del siglo XX argentino.

Como un referente inevitable. el primer peronismo fue el núcleo de toda expresión política que le sucedió; de toda -o por lo menos la mayor parte- de la actividad discursiva que se desarrolló en las décadas inmediatamente posteriores a su derrocamiento: ya sea para acallarlo, para utilizarlo o, simplemente, para creer en él.

- ¿Cuál fue la actitud de Aquí y Ahora respecto al peronismo? A priori se puede asegurar un acercamiento positivo hacia esta línea política. Más allá del uso, en su vocabulario, de palabras "claves" de esta opción política, hay dos ejemplares de la revista que marcan explícitamente esta orientación: el nro.21 de Diciembre de 1970, lleva en la tapa una fotografía de Juan Domingo Perón con una dedicatoria de puño y letra en el margen inferior de la página (ocupando un tercio horizontal de la tapa) que dice: " 'Aqui y Ahora' de Córdoba, con todo mi afecto.- Madrid 11 de Noviembre de 1970" y cerraba con la firma de Perón.

La tapa de este ejemplar presenta sólo un título principal: "Exclusivo: La palabra de Perón". En primer lugar, el medio periodístico rompe con su presentación gráfica habitual marcada por la gran cantidad de estímulos (verbales y gráficos) en tapa, para presentar sólo una nota principal ilustrada, justamente la de Perón.

Cinco elementos gráficos componen esta tapa: el logotipo, la foto de Perón, el título principal, el latiguillo de calificación ("Exclusivo") y el texto en cursiva (la dedicatoria.)

Si observamos la fecha (1970) se reconoce el contexto histórico donde este ejemplar se desenvuelve, en ese momento tener "la palabra" de Perón no poseía la misma carga valorativa que hablar sobre Perón.

Múltiples posibilidades de titulación son factibles ante una entrevista exclusiva, pero rescatar "la palabra" del entrevistado evidencia una cualificación sobre ésta. El enunciador desaparece de su actividad periodística para exponer lo que considera importante: "la palabra". Así asume un status inferior al de su entrevistado a quien considera, por ende, superior. "La palabra" como algo evidente y tangible en oposición a "las ideas", "al pensamiento" que son referencias de distinto nivel.

•  Aquí y Ahora en el "Cordobazo".

Otro aspecto de la revista fue su encarnizado "anti- marxismo" Los procesos de descolonización desarrollados entre las décadas del '50 y el '60 constituyeron un hito de importancia en la política internacional que no pueden ser comprendidos aisladamente.

Argelia, Vietnam y sobre todo Cuba (en su revolución) influyeron de manera determinante el pensamiento que les fue contemporáneo en un terreno que estaba preparado tanto filosófica como ideológicamente para que estos conflictos no fueran recibidos sólo desde su concepto bélico, sino -y sobretodo- mediados por una mirada política y critica que hizo de ellos centros neurálgicos de discusión en tanto modelos, o no, para el accionar en busca del

desarrollo de un término clave de la época: la revolución.

El Cordobazo, la masiva expresión popular de rechazo hacia un régimen dictatorial agresivo, sostenido por uno de los militares más duros de la historia hasta aquel momento, se erigió como un hecho emblemático que dio forma -para algunos- al concepto revolucionario. "La fiesta" como la nombra el escritor Antonio Marimón o los "Hechos trágicos" como los reconoció Aquí y Ahora significaron un antes y un después del Onganiato y un claro mojón en la actividad intelectual del país que pudo reconocer la comunión buscada durante décadas: el obrero y el estudiante "luchando por la liberación", en un entramado violento.

En la editorial del nro. 3 (junio de t 969) titulada "Reflexión ante la tragedia", existen elementos que refuerzan la consideración nacionalista de la publicación y cierto desprecio por el discurso marxista como se refleja en estos párrafos con respecto al Cordobazo: "...los que han posibilitado el clima social y económico (la situación revolucionaria. dice el marxismo), donde esta violencia se ha alimentado, llevando a muchos a la comisión de hechos que no responden a la hidalguía de nuestra condición criolla (...) A unos los ha cegado el odio, que se inspira en ideologías y mitos extranjerizantes cabalgando sobre insatisfacciones de trabajadores y estudiantes. " La editorial adhería a las declaraciones del Episcopado Argentino y reiteraba su condición cristiana y nacionalista mediante la pregunta: "¿ Es qué estamos equivocados acaso nosotros? ¿Los qué creemos que en el cristianismo y las tradiciones nacionales se encuentra el cimiento, la posibilidad de una respuesta? No lo creemos. ". En el texto volvió a aparecer una interpretación negativa del léxico marxista y un posicionamiento con respecto a este: "Porque no creemos que desde el odio (lucha de clases) o desde el egoísmo (opresión de/privilegio de unos pocos) se pueda construir una nueva sociedad" Y más adelante habla de algunos grupos como "los que quieren, también con violencia, imponemos una tiranía extranjerizante, totalitaria y atea ".

Lo que llama significativamente la atención, y es aquí donde se considera tal vez la más fuerte presencia - por omisión del enunciador, es que el ejemplar, cuya fecha es junio de 1969, no hace ninguna referencia en su tapa al Cordobazo. Por el contrario, la única ilustración de tapa corresponde a la nota sobre la incorporación de nuevos policías municipales a las calles de la ciudad (una nota de dos páginas ubicada en el último tramo de la revista, página 56) mientras que el mensuario ha destinado ocho páginas, en el primer segmento, a los sucesos ocurridos el 29 de mayo.

El artículo editorial, en cambio, se centró en el análisis e interpretación de los sucesos del 29 de mayo de 1969 (el Cordobazo.)

 

AQUI Y AHORA: EL CONTRATO DE LECTURA PROPUESTO

Luego de un somero paso por la apariencia formal y política más evidente de la publicación, resulta interesante describir algunas de las características del contrato de lectura que la revista mantuvo con el público, sea a través de sus primeras páginas (tapas) como en los diferentes artículos periodísticos.

En las tapas de la revista Aquí y Ahora no se observa una estandarización de estilo ya que los ejemplares pueden presentar una atomización de la información o bien, una focalización temática. En sendas opciones gráficas se evidencia una intención de economizar el mensaje informativo para el lector.

El enunciador ordena previamente el universo de informaciones mediando una actividad de recorte de citas o planteo de ejes funcionales de cada artículo periodístico para la construcción de los titulados de tapa.

Esta selección de los enunciados de titulación se vuelve prescriptiva y arbitraría ya que en ocasiones, al ser contrapuestos con sus respectivas referencias en el cuerpo de la revista, revelan la anterior tarea de construcción y elaboración del enunciador. Valgan de ejemplo citas entrecomilladas, utilizadas como título, que no aparecen en ninguna parte del cuerpo de la revista; o bien, títulos de avances en tapa que se corresponden con intertítulos de notas más amplias, etc. La falta de correspondencia entre los títulos de tapa respecto a los títulos de sumario y a los títulos en cuerpo de la revista dificultan la identificación de las notas periodísticas.

Es habitual encontrar en los títulos de tapa una estructuración de la información simplificada en dos términos: el primero demarca el eje de la información y el segundo expone el conflicto respecto al eje (Ej: Policías: ¿corrompidos o mal pagados?, nro. 1, 1969.) Ese conflicto es delimitado usualmente mediante su presentación en esquema de oposiciones más o menos absolutas.

Pero en algunos casos, esta estructuración en dos términos de la titulación suele provocar una primer lectura falsa en tanto que el primer término corresponde a un personaje o una institución mientras que el segundo término es un enunciado 'cita' entrecomillado (Ej.: Políticos: "No estamos muertos", nro. 1, junio 1969.) Así, en estas ocasiones, el enunciado cita del segundo término resulta, en su lectura, un discurso referido (que se atribuye al primer término) cuando en realidad efectuado el chequeo en el cuerpo de la revista- se descubre que fue el enunciador quien ha abstraído un eje o concepto y lo ha formulado en instancia intertextual. Respecto al último ejemplo, jamás se encuentra que algún político entrevistado para la nota haya dicho: "no estamos muertos", pero el periodista ha tomado este entrecomillado para sintetizar el espíritu de la nota.

Pero más allá de estas condiciones de producción de los titulados, el lector se encuentra con un enunciador que le plantea un distanciamiento y que le organiza la lectura.

En el primer editorial de la revista se presentan las líneas que adelantan algunas características del contrato propuesto por el medio para su publicación.

El enunciador inaugura la edición exponiendo la tensión Interior/ Capital en términos agónicos. Se presenta al Interior como sometido y dependiente de Capital y sostiene la importancia de revertir estas fuerzas. No hay una referencia directa a la ciudad sino que ésta es incluida en un sujeto metacolectivo mayor: el Interior. Así, el medio amplia su área de interés unificando las características de la ciudad a la mayor parte del país.

La tensión Interior/Capital - así como la 'versión' de la historia construida por el enunciador - interferirá en todos los otros artículos de manera más o menos implícita.

Propone una alineación ideológica respecto a la Historia y establece una línea de compromiso con la "Verdad". Esta verdad está limitada para el lector: es la verdad popular, nacional (del Interior) y cristiana; ésta se presenta como la única verdad legitima.

En el recorrido textual de la publicación se observa coherencia con el primer texto editorial mediante alusiones directas a lo allí expuesto o bien, reiterando los principales ejes de compromiso y las oposiciones planteadas, El enunciador se posiciona como agente político para sus lectores siempre desde una relativa distancia enunciativa, trabaja los textos periodísticos exclusivamente en coherencia con sus ideas, no hay inclusión del discurso del "otro" de valorización negativa.

Se evidencia un importante trabajo de selección previa - reconocido por la revista sobre los contenidos de la publicación: el enunciador organiza, ordena y recorta lo que le entrega al lector.

Es interesante señalar que si bien el enunciador sostiene una distancia constante respecto al lector lo hace en su función periodística (la voz de la revista) ya que cuando recurre a una identificación afectiva lo hace para evidenciar una condición de pertenencia a la comunidad (Córdoba Interior) o bien de inclusión en el mismo Universo de valores (católico, peronista" nacionalista, etc.) El acercamiento enunciativo respecto al lector revela una intención de

Además, el texto periodístico en ocasiones es atravesado por una "dimensión sagrada de la visión del mundo" que afirma el discurso enraizado en una concepción cristiana de la sociedad. Las creencias del enunciador se presentan clausuradas en si mismas trasvasándose en el discurso la lógica hermética representativa del decir religioso, de la Fe.

El enunciador legitima sus opiniones (políticas, pero también culturales) a través de la remisión a cualidades ...Y saberes - trascendentales e indiscutibles que sirven de apoyo a sus enunciados. No recurre en estas instancias a informaciones especificas predominando un decir desde lo conceptual (ideológico) más que desde lo informativo.

El enunciador extiende su palabra y la presenta como el decir y el pensar de la "mayoría" de los argentinos, así se apropia del discurso de su destinatario, lo iguala al suyo y lo generaliza.

Tanto los temas políticos como culturales se estructuran en relaciones de fuerzas opuestas, los actores del discurso se presentan estrictamente separados en sus características y

relacionados desde una vinculación agónica. Los artículos periodísticos evidencian las consideraciones políticas del enunciador a través de la organización de los protagonistas de su discurso mediante oposiciones. En el caso que ninguno de los protagonistas del binomio principal se revista de valores positivos para el enunciador, este se ubica desde una instancia exógena a lo narrado y desde allí emite su juicio respecto a ambos, estableciendo el 'deber ser' específico que deberían asumir de acuerdo al pensamiento del enunciador. Se posiciona, así, desde un lugar de saber 'superior' y 'correcto' en relación a los otros actores, quienes resultan por ende, sus oponentes.

La utilización del discurso referido en citas o alusiones se utilizan en tanto convalidan la voz, el querer decir, del enunciador. Es así, que el comportamiento intertextual de la enunciación habilita solamente la palabra de aquellos que coinciden y refuerzan el pensamiento político o religioso del enunciador.

En los textos subyace una concepción de la cultura que no se puede desvincular de la política - que se amplía a la historia política -. Los diferentes actores vinculados a esta perspectiva de la cultura, como- se dijo, se presentan necesariamente en relación de disyunción, simplificada entre 'buenos y malos', entre representativos del pensar del enunciador y sus opuestos (liberales, extranjerizantes, etc.)

Tanto en tapa como en los textos periodísticos se observan constantes discursos autorreferenciales. Esta autorreferencialidad le otorga al medio por un lado, presentarse a sí mismo desde la profesionalización de su tareas y diferenciarse de los otros medios periodísticos; también le sirve para posicionarse frente al lector desde un "saber hacer" ya que se nombra a sí mismo a través de una continuidad y una coherencia de los diversos textos; finalmente el medio asienta sobre este recurso su propia capacidad de diagnóstico e interpretación.

En síntesis, el enunciador presenta las concepciones políticas - y culturales- subyacentes en su discurso en términos constantemente polarizados, en proposiciones elementales de autorrepresentación positiva y de presentación negativa de los otros. A través de esta tarea enunciativa se infiere la intención de organizar las actitudes especificas de los destinatarios.

El discurso estructura, según un 'deber ser' ideológico, los criterios básicos de la identidad social y define - e impone los intereses que deben prevalecer.

Las representaciones (de la política, de la cultura, de la Historia) presupuestas en el discurso se presentan como socialmente compartidas entre el universo de 'lectores ideales' y el enunciador.

El enunciador diseña un esquema de valores compartidos. A través de éste lateral iza su discurso mediante la categoría de pertenencia o no respecto de sus creencias. Las valorizaciones positivas de los diferentes actores sociales complementan el cariz de su propio discurso, así los conceptos acerca de '10 nacional', 'lo popular' y 'lo cristiano' terminan siendo interferidos por la voz enunciativa quien por oposición resuelve los antagónicos y conmina al lector a que asuma el discurso del enunciador como propio.

Poco espacio le es otorgado a este lector en el contrato de lectura de la revista, en el cual predomina la pedagogía, los planteamientos didácticos y presenta creencias valorativas en tanto enunciados objetivos. respaldados por la 'verdad' - instancia objetivada por lo trascendental- y clausurados en sí mismos. Para que estas creencias sean 'objetivas' el enunciador las presenta como un criterio de verdad compartido socialmente, un criterio de conocimiento aceptado por la comunidad. Todos aquellos sujetos sociales que se encuentran fuera de estos márgenes son descalificados según las normas del esquema valorativo para presentarlos como antagónicos a la comunidad (la ciudad, el país, etc.).

Por último, la articulación de discursos gráficos y textuales es utilizada por el enunciador para posicionarse respecto al lector ya que usualmente a través de las fotografías se revelan algunas condiciones de producción del enunciador.

 

CONCLUSIONES

Aquí y Ahora hizo uso del "Nacionalismo vs. Europeismo" como la dicotomía que sostuvo la serie con la que se estructura nuestra historia cultural: Lugones vs. Larreta, Realismo vs. Vanguardias; así la visión cultural que propuso establecía un sistema que rechazaba a Borges, por británico; a Cortázar, por francés; al diario La Nación. por liberal, etc., salvándose de esta guillotina conceptual muy pocos como Lugones o Quiroga.

Aquí y Ahora se presenta como un agente político que interpreta los hechos de la realidad nacional para orientar a su destinatario. Aquí y Ahora, establece una lateralización arbitraria de los actores de su enunciación, su estrategia enunciativa se basa en la polarización valorativa de los conceptos o personajes sujetos protagónicos de la enunciación. Aquí y Ahora tiende a la anulación del discurso del otro opuesto. Las citas (directas o indirectas) coinciden con el "querer decir" de la revista y si se presenta la palabra del adversario, funciona como recurso para su desvalorización.

Aquí y Ahora se separa del campo periodístico al que pertenece y se posiciona con autoridad para señalar los errores de los otros y de esta manera diferenciarse a través de un 'deber ser' moral y no estrictamente periodístico.

En la revista se difuminan los límites entre lo político y lo cultural, así los textos se presentan como un complejo entramado de concepciones más o menos evidentes - que se entrelazan y se constituyen en un 'todo político' pero también en un 'todo cultural'.

Se puede advertir que la publicación estableció vínculos concretos de aceptación y de rechazo respecto a instituciones, políticas de estado, personajes representativos, y el mercado cultural. Se posicionó en un espacio privilegiado para la vehiculización de ideas y polémicas ideológico culturales. Espacio que utilizó de acuerdo a la especificidad de la concepción del 'deber ser' intelectual' y político respecto a la ciudad y al país.

Un dato interesante es que hacia el final de la edición de la revista el nombre del director Miguel Pérez Gaudio, se completó con un segundo nombre: Miguel Argentino Pérez Gaudio. como si en la inclusión de ese nombre lucha personal que junto a la revista, culminaba.

 

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