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"VER Y ESTIMAR "

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Fuente Ver y estimar" de Andrea Dosio publicado en Historia de Revistas Argentinas. Tomo III (AAER) Extracto.

INTRODUCCION

Inmersa en la nueva complejidad socio-política y cultural de los años cuarenta y cincuenta, la revista mensual de crítica artística Ver Y Estimar, en sus cuarenta y cuatro números publicados durante sus dos épocas (1948-1953 y 1954-1955 respectivamente), se destacó del conjunto de publicaciones referidas al arte y la cultura de entonces por haber sido un hito crucial en el desarrollo del discurso crítico en materia de arte. Del mismo modo, como propulsora de las tendencias abstractas tan cuestionadas desde la esfera de la cultura oficial. Ambos objetivos -replanteo del lenguaje crítico, promoción del arte moderno-, fueron acompañados por un vívido interés en estimular el pensamiento crítico a través de las nuevas formas artísticas en el público corriente; en otras palabras, por el problema de la recepción.
Asimismo, la fuerza y sello de su fundador y director, Jorge Romero Brest, le otorgó una particular significación al formar parte la revista' de su más amplio proyecto de "despertar" el campo artístico nacional del letargo en que se hallaba.
Con estos presupuestos, el presente trabajo analizará el lugar que ocupó la revista en
relación al discurso de la crítica y la potencialidad de su acción en el campo artístico local.

Su director. Perfil ideológico de la revista

Jorge Romero Brest fue una figura singular y fundamental en el desarrollo de las artes en nuestro país. Llevó a cabo una extensa labor como docente, escritor y crítico de arte. En las páginas de Ver y Estimar volcó apasionadamente su particular visión de los problemas artísticos desde una perspectiva fenomenológica, vinculada a la filosofía de Husserl; concebía al arte como un fenómeno original compuesto en el tiempo por sucesivos e irrepetibles momentos de cambio permanente; momentos provocados por la actividad de artistas y receptores. Fundamentó su operación crítica en el estudio fenomenológico de la conciencia artística, como así también de la experiencia estética. En todas las secciones de la revista en las que participaba con sus artículos y ensayos, trasluce su percepción de la tecnología como el eje del sistema cultural contemporáneo, percepción que se irá acusando hacia los años sesenta. Pasión por la tecnología en la que se evidencian las huellas de Heidegger.

Ahora bien, este enfoque aunque predominante no obstaculizó la participación de otras vertientes ideológicas en la revista. Esta particularidad se visualiza en la composición del grupo editor y sus colaboradores. Entre ellos se contaban Nelly Perazzo, Jorge Glusberg, Samuel Oliver, Margarita Sarfatti, Blanca Stabile, Damián Bayón, Martha Traba; además de las. participaciones de estudiosos y artistas extranjeros como Giulio Carlo Argan, René Huyghe, Bemard Berenson, Leonello Venturi, Max Bill, Massimo Campigli, Vantongerloo.

Entre sus redactores también se hallaba el historiador José Luis Romero, luego director de la revista Imago Mundi que apareció en setiembre de 1953.)
Ver y Estimar puede definirse entonces por su heterogeneidad en el plano de las ideas; empero, este entramado de voces no significó fragmentación ni diseminación. Ver y Estimar fue una experiencia conjunta; cada ensayo, "[...] cada nota, es el resultado de un trabajo en común, de carácter formativo." (nº 10 1ra época, pág.6). '
Además, de heterogeneidad. temática, puesto que su promoción del arte moderno, pese a ser central, no impidió atender otros períodos de la historia del arte; incluso sin restricciones geográficas: arte europeo, norteamericano y latinoamericano. Artículos sobre arte medieval, producciones estéticas de los siglos XIV Y XV, estudios sobre Rodin, Goya, Renoir y el arte argentino desde sus comienzos se intercalaban con los de arte contemporáneo.

Aparte, los animaba una ampliación del radio de influencia de sus intereses -que conllevaba un esfuerzo por definir una perspectiva nacional y continental-, al constituirse en Montevideo un grupo semejante "el cual permitirá que esta revista argentina se transforme en un órgano de expresión rioplatense." (nº 9, 1ra época, pág.3).

Por qué "Ver y Estimar"

La idea de la creación de la revista fue gestándose entre un grupo de discípulos surgido de los cursos que Jorge Romero Brest dictaba en la Librería del Colegio Libre de Estudios Superiores, y en la Academia Altamira de Estética e Historia del Arte hacia 1948, luego de haber sido dejado cesante como profesor por las autoridades de la Universidad de La. Plata, bajo el gobierno de Perón. Fue justamente en abril de ese mismo año cuando apareció el primer número de Ver y Estimar, en cuyas páginas anunciaban :

'Nacen estos cuadernos de manera natural, para que un grupo de estudiosos vuelque en sus páginas ejerciendo una labor modesta pero firme y ambiciosa en el intento de incluir la estimación estética en los universales cuadros del espíritu- más que el producto sin elaborar de la enseñanza recibida[...].

Entendemos que la crítica, sin olvidar las reacciones sensibles y el juego de la imaginación, debe enriquecerse por sus fundamentos teóricos y por su modo inteligente de explorar la realidad; lo que no significa en modo alguno que la concibamos como una

fría estructura de ideas. La dimensión de lo sensible y lo sentimental se ha de integrar en la del pensamiento, so pena de que el juicio se desvanezca en una caótica sucesión de imágenes verbales.

Consideramos a la teoría, la historia y la estética de las artes como formas de la crítica, cuya función es estimar valores. No hay una teoría o una técnica fuera del campo de los valores especialmente creados por el artista, ni hay una diferencia sustancial entre la crítica de lo pasado y lo presente, ni existe el pensamiento estético como algo que se pueda desprender del constante fluir y refluir de las realizaciones prácticas. Así justificamos el subtítulo de estos cuadernos." (nº 1 1ra época, pág. 1).

La revista en su primera serie (1948-1953), se caracterizó por su formato pequeño, más cercano al boletín que a la revista; comenzó como "cuadernos de crítica artística" convirtiéndose en "revista de crítica artística" a los cinco años de lanzada, en 1953, conservando el mismo formato.

El material informativo y crítico referido tanto a las artes en general como a cuestiones de índole histórica y filosófica se organizó en diversas secciones: "Crítica bibliográfica", "Comentarios de exposiciones", "Misceláneas", "Homenajes a artistas", "Correspondencia", un apartado para la pluma de prestigiosos colaboradores extranjeros, "Apostillas" y "Camino de la observación", donde se manejaban cuestiones formales y visuales de la arquitectura, pintura y escultura, a través del análisis de producciones artísticas existentes en museos, galerías y colecciones particulares de Buenos Aires (nº 2, 1ra época, pág.14). Es claro que esta sección se asentaba en el doble objetivo de educación para el consumo y fruición del arte, y de hacer tomar conciencia del patrimonio artístico nacional.

Como refuerzo de la enseñanza y difusión de las artes, se implementó la edición de láminas en color sueltas que acompañaban cada ejemplar.

En su segunda época (1954-1955), con un formato diferente, de mayor tamaño y una diagramación más ágil, se reduce el número de secciones como de páginas; conscientes del nuevo modelo de las revistas norteamericanas de divulgación e información -como Newsweek o Times, que comenzaban a ser adoptados por diversas publicaciones locales-, los miembros del comité editor de Ver y Estimar decidieron replantear su diagramación. En realidad, habían suspendido la publicación de la revista con el objetivo de ampliarla y mejorarla, de acuerdo con los nuevos tiempos.

La crítica

Como lo recuerda Romero Brest en el párrafo citado ut supra, el desolador panorama de las artes plásticas había comenzado a activarse en especial por el impulso de la crítica emergente, en su mayor parte nucleada en torno a la revista.

El modelo generalizado de la crítica vigente entonces se regía por patrones estéticos contrarios a la vanguardia, inaplicables al arte moderno; crítica alimentada por fórmulas academizantes y una prosa poética intransitiva y vacía de contenido real, que tendía a cerrarse sobre sí misma aboliendo toda posibilidad de generar un acercamiento entre los objetos estéticos estudiados y los receptores, incapaz de contribuir en el conocimiento e interiorización de los nuevos códigos artísticos.

Además, los canales difusores eran escasos. Pese a que la prensa periódica ofrecía notas sobre exposiciones y artículos de defensa y divulgación del arte moderno, éstos eran de frecuencia irregular y pocas veces ilustrados. A pesar de esta situación, un sector de la crítica contemporánea más abierta a los cambios batalló en diversos medios. En esta dirección trabajó desde las páginas de La Nación y de la, revista Sur, el crítico y luego

fundador de la carrera de Historia del Arte en la Universidad de Buenos Aires Julio E. Payró, mientras que Córdova Iturburu lo hacía desde Clarín y Romero Brest a través de La Vanguardia y Argentina Libre. A ellos se fueron sumando Aldo Pellegrini, Ernesto B. Rodríguez, Julio Llinás y Abraham Haber.

Otras revistas también solían propulsar el comentario sobre arte moderno nacional e internacional, como Saber Vivir, Correo Literario; de un modo semejante, Continente (1946 a 1955), dedicada a la difusión de la actividad cultural, se preocupó por las realizaciones de los artistas plásticos nacionales.

Ver y Estimar conformó la primera publicación de crítica coherente que solicitara evaluar reflexivamente su lenguaje, sin caer en el puro formalismo o en el subjetivismo salvaje:

A pesar de cierto tono intelectualista, el grupo editor de Ver y Estimar sentaba los fundamentos de un discurso crítico reestructurado, que contemplara saberes técnicos, filosóficos, históricos y sociológicos (nº 10, 1ra época, pp.5-6.) En principio, partía de la premisa de que el arte no puede ser explicado, pues el crítico no descifra el sentido de la obra estudiada, sino solamente puede "ver y estimar". La labor del crítico se dirige entonces a la reconstrucción de las reglas de elaboración del sentido de la obra, de la estructura formal que permite la transmisión de su mensaje que, a su vez, da forma a una visión del mundo - Weltanschauung-, a una intención fundamental del espacio y tiempo de una época dada; se trata de "vincular el juicio.crítico con la concepción del mundo" (nº 10, 1ra época, pág.3), acota el equipo de Ver y Estimar. En este sentido ajusta el lenguaje que le proporciona su época con el lenguaje elaborado por el artista según su propia época. Por otra parte, se sostiene que la práctica del crítico no debería reducirse a la descripción, interpretación y valoración de los productos estéticos, pues el crítico es productor cultural y constructor de significaciones a partir de su posición individual en el mapa artístico.

Los críticos de Ver y Estimar, especialmente su director, se presentan como "mediadores" entre el mundo de la creación artística y el mundo de su disfrute. La crítica es percibida como instancia mediadora entre los bienes simbólicos y los receptores; instancia articuladora del campo artístico, condicionada ideológica e históricamente.

Publicidad

El espacio dedicado a la. publicidad proporciona información para el establecimiento del éxito o el fracaso de un medio gráfico, del tipo de público al que se dirige y de su relación

con grupos económicos y con otras publicaciones culturales del período.

En un análisis detallado de este aspecto en su primera época, es posible observar que se destina entre el 24% y el 33% de la superficie impresa a publicidad, dividen en tres rubros: "libros/revistas", que corresponde al. primer lugar, seguido por "galerías" y "varios".

En la segunda serie; "el porcentaje se estabiliza en el 25%, siendo los rubros mayoritarios "galerías" y en segundo lugar "empresas de electricidad".

Estos resultados permiten inferir que los espacios de promoción del arte moderno -las galerías como Bonino, Van Riel, etc.- y las empresas emergentes -por ejemplo General Electric empezaron a darle mayor apoyo a la revista cuando en ésta operaron transformaciones gráficas, congruentes con los nuevos tiempos. Por otra parte, tuvo gravitación el hecho de que Ver y Estimar había comenzado a construir desde sus inicios una imagen positiva de la tecnología, del diseño industrial y los nuevos materiales. Cabe recordar aquí que el concretismo se fundaba en la estética de la máquina, en planteos científicos, con la aspiración de objetivar una óptica acorde con la época.

Es importante señalar que, a partir de la segunda serie, comienza a publicitarse una colección económica de textos sobre arte, historia, crítica y estética editados por la revista. Así lo anuncian en el primer número: Como complemento vamos a editar una colección de libros de 60 a 80 páginas, con suficiente cantidad de ilustraciones, dedicados al examen de problemas estéticos, históricos y críticos, escritos por uno o varios autores, que se venderán a bajo precio." (nº1, 2da época, pág.1).

Como corolario, es posible conjeturar que sectores de mediano poder adquisitivo y nivel cultural, además de intelectuales y artistas, conformaban el grueso de sus lectores.

Consideraciones finales

A partir de 1950 el régimen peronista comenzó a aplicar una política neoconservadora, junto con un acercamiento a los Estados Unidos. Con el tiempo, fueron sumándose al agotamiento de su programa económico-social, agravado por la sequía de 1951 y la caída de los precios internacionales de 1952-53, el creciente cercenamiento de la libertad, la corrupción, el conflicto con la Iglesia y la quema de los templos, hasta desencadenar la revolución militar del 1955.

Casi como símbolo de la culminación de este ciclo coincidió el cierre de la revista. Quizás como afirma Fantoni (1997:82), con la desaparición de la potente figura del adversario -el peronismo- las fuerzas opositoras se dispersaron al perder su principal elemento de cohesión grupal. Pero lo cierto es que la empresa de Ver y Estimar trascendió estos parámetros.

Partícipe de un proyecto más amplio, que abarcó a la Asociación, al Premio Ver y Estimar, cursos y conferencias empeñada en activar y vertebrar la vida cultural y artística porteña bajo el gobierno peronista, la revista con su aporte de material teórico y visual preparó el camino para las experiencias estéticas de los años siguientes. Asimismo, constituyó sin duda el primer órgano de crítica coherente - tanto del arte contemporáneo como del pasado, en un momento histórico que comenzaba a ser dominado por los avances de la tecnología, cuestión que se tomará dominante en los años posteriores al cierre de la revista.

Aparte, su voluntad de proveer información, de repensar la problemática artística de un modo dialógico, debatiendo, emitiendo y persiguiendo generar opinión, contribuyó al impulso de la libertad interior para que, al decir de Romero Brest, la creación fuese una aventura y no un oficio alienante.
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